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miércoles, 24 de noviembre de 2021

Enamórate de un hombre así..., Fran

 


No puedo pedirte que te enamores de un extraño, eso es absurdo; pero, quiero pedirte que, al momento de entregar tu corazón, lo hagas a sabiendas de que quien está a tu lado, es un hombre que sabrá amarte y apreciarte por la mujer que eres.

Quiero pedirte, que te enamores de un hombre en serio; uno, que te persiga con la mirada, como un hombre enamorado; y que, se pierda en el brillo de tus ojos, aún en la oscuridad. Enamórate de un hombre, para el cual tú seas la única mujer en este mundo; y, que sea capaz de construirte un castillo, aunque solo tenga un lápiz y papel.

No puedo pedirte que te enamores de un hombre que lo haga todo; sin embargo, te pido que te enamores de un hombre que esté dispuesto a hacerlo todo por ti.

Quiero que te enamores de un hombre con la suficiente dicha para cocinar para ti por las noches, o cuándo estés cansada. Un hombre que pueda coser un botón de tu blusa favorita, para que puedas llegar a tiempo a esa reunión; y, por qué no, que te diga al oído que: “todo estará bien”.

Enamórate de un hombre que valore a Dios, a la familia y los amigos. Pues en la vida, necesitará de todos ellos. Y, si no te lo esperas, procura que sean solo algunos besos; pues, ya te será suyo tu corazón. 



Quiero que te enamores de aquel que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su mente está solo contigo. Cualquiera puede decir un “te amo”; pero, el amor se demuestra cada día, y en los pequeños: “te quiero”...

Quiero que te enamores de un hombre que procure llenarte de alegría; y que te haga sonreír, aún en tus días más difíciles. Enamórate de aquel hombre, que no se aproveché de ti, ni aún en tus momentos de vulnerabilidad. Un verdadero hombre te respetará, incluso, cuando tú no quieras.

Enamórate de un hombre que no haga alarde de los bienes que tiene; sino, que sepa apreciar y valorar todo aquello que ha vivido, las personas con las cuáles ha compartido y las experiencias que en la vida ha acumulado.

Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos; y luego, pasar el tiempo juntos: “quemando esas calorías”. Quiero que te enamores de un hombre que esté dispuesto a llevarte la contraria; y, que tenga un punto de vista distinto al tuyo. Así, en la salud, la distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que estará a tu lado: a pesar, de cualquier diferencia.

Enamórate de un hombre que te tenga presente a cada momento del día; y, que te llene la vida de detalles. Un hombre, que jamás te oculte lo que siente; y te diga, lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de alguien que sepa escucharte, aún en el silencio del olvido.

Enamórate de un hombre que sea libre, que sea tuyo; que te amé, y que se deje amar por ti. Enamórate de alguien que, aunque no sea yo, te haga feliz.

Al final, si aún no has comprendido, eres tan digna de este amor tan tuyo y tan mío, que aquél de quién te enamores sabrá, que: sólo un hombre real, es digno de ti.

No te conformes con menos...
Nunca bajes el listón de lo alto.

Autor: Fran, el Atic0

domingo, 21 de noviembre de 2021

Uno de estos días, Lu Reynoso.



Un día… no hoy, quizá no mañana, pero un día dejarás por fin de preguntarte si la falda que compraste para salir con él va a gustarle, un día, ya no te preguntarás si deberías llamarlo o no, aunque tengas tantas ganas por hacerlo, va llegar ese momento en que sin más preguntas, solo lo llamarás solo porque te da la gana.


Un día encontrarás a alguien que ya no se molestará porque de nuevo te dio un ataque de ansiedad, por el contrario, se sentará a observarlos y disfrutará cada berrinche sin sentido que salga de esa cabeza estresada, va a llegar el día en que te enamores de alguien al que le encantas por el simple hecho de ser tú.


Cuando menos te des cuenta, tendrás en tus brazos a ese hombre que ame cómo te muerdes el labio cuando estás pensando, mismo acto que no le gusta y evita que lo hagas, juntando sus labios con los tuyos; un día estarás a lado de un hombre que se ríe de la manera en que le robas las cobijas en la fría noche y con un beso en la frente y atando tus brazos con los suyos, te abrazará tan fuerte que no necesitarán las cobijas.

Un día te verás compartiendo vida con alguien que ama todo lo que haces, no porque piense que seas perfecta, al contrario, ama lo que haces porque te hace ser tú, ama cada defecto y se ha enamorado de tus demonios y los ha hecho convivir con sus propios miedos e invitó a tus demonios a vivir en su infierno.

Un día conocerás a ese hombre que no cuestionará tu proceder, te dará los "pros y los contras" de tu actuar, pero siempre dejando claro que pase lo que pase no se va a alejar, que siempre ahí estará, que no te dejará y de esa manera no volverás a llorar en soledad, siempre tendrás un hombro en que apoyarte, una mano que guiará la tuya y juntos construirán el futuro que tantas veces imaginaron en el sofá después de hacer el amor.

Un día conocerás a ese hombre que siempre te va a amar por el simple hecho de ser tú, cuando lo encuentres te darás cuenta, pues el verdadero amor se siente, se vive, se respira, cuando encuentres a este hombre que te hará feliz las 24 horas del día, sabrás que es el verdadero amor.

Un día encontrarás a ese hombre que te ame por ser tú, por favor espéralo, ese es el verdadero amor que mereces.

Autor: Lu Reynoso

martes, 14 de marzo de 2017

Paciencia, Coco


Tendré paciencia, porque veo un futuro a tu lado, porque sé que venceremos lo que tan difícil nos parece, que saltaremos cada obstáculo y llegaremos juntos a la meta, nuestra meta.

Tendré paciencia porque no voy a rendirme, porque quiero hacerte feliz, y hacer a un lado lo que no es importante, alejar lo que intenta hacernos daño.

Tendré paciencia porque lo mereces, mereces alguien que entienda cada una de tus metas, que te ayude a lograrlas y que a aún viéndote fallar permanezca ahí, a lado tuyo, diciéndote que no te rindas, que sigas adelante, que sabe que puedes y que confía en ti.
Tendré paciencia porque lo que nos espera vencerá todo el dolor que ahora sentimos, porque podremos estar juntos, tomados de la mano, amándonos con intensidad, teniéndonos el uno al otro.

Tendré paciencia porque dos seres que encajan perfectamente merecen la pena, porque existe una sencilla razón que lo resume todo.
Seré paciente, porque te amo.

Autor: Coco

lunes, 13 de marzo de 2017

Me fallé, Michelle Cepeda

Soy una pendeja,
porque me enamoré.
Enloquecí.
Grité.
Lloré.
Salté.

Todo por un hombre que tenía dueña.
Y eso me hace ser una pendeja.

No me hare la víctima,
desde un principio lo supe
pero ¡mierda!

Nunca había mirado
unos ojos como los tuyos, 
una sonrisa tan torcida
y un porte tan excitante.

Nunca había conocido,
un alma tan noble,
alguien tan fuerte,
una esencia tan atrayente.

Hermoso por fuera y más por dentro.

Para mí,
el hombre perfecto.

Y sí,
me aproveché
de tu forma de mirarme y tratarme,
de mi juventud,
de mi extraña forma de ser
y mi inteligencia.

Yo necesitaba
probarte,
besarte,
tocarte,
absorberte,
atraparte.

Y lo logré
pero a la vez fallé.

Había salido con otros hombres antes de ti,
nunca me había enamorado
¿por qué de ti, si lo haría?

Y ahí estuvo el fallo,
en ningún momento contemplé
que tus besos me robarían el aliento,
que tus abrazos me darían calor,
que tu voz tocaría cada fibra de mi ser
y que tus caricias me enchinarían la piel.

Nunca pensé que al estar entre tus brazos
me olvidaría de mí misma,
de mis problemas,
de nuestra mala situación.

Nunca imaginé que al mirar tus ojos me olvidaría
de cómo hablar,
cómo renegar,
cómo respirar...

Pero lo que nunca pasó por mi mente fue que te irías,
que me partirías en dos,
que me destrozarías,
que mi corazón se iría contigo,
que ella sería mejor que yo.

Autor: Michelle Cepeda

viernes, 10 de marzo de 2017

¿Recuerdas?, Hueles a lluvia

¿Recuerdas la primera vez que salimos juntos? 
Después de mucho tiempo de siempre estar dándote pretextos para no salir contigo. 
¡Qué mal estaba! Literal, no sabía lo que me estaba perdiendo… 
Me perdía de todas esas cosas lindas a tu lado, porque me decía a mí misma, ¿cómo para qué salir con él sino estoy interesada? 
Pero al final terminé aceptando tus invitaciones gracias a tu insistencia, he de recalcar que en verdad lo agradezco mucho. Solo así pude conocer realmente a ese muchacho que me fue ganando de a poquito. Podría decirse comenzó a suceder desde nuestra primera salida, en la que me divertí horrores, ya no recordaba la última vez que me habían hecho reír así con anterioridad, tuvimos una excelente química al momento de tratarnos. Al fin había encontrado a alguien que me comprendía, que cada vez se me hacía más interesante. Conforme se iban dando las salidas yo me iba enganchando más, porque contigo el mundo se tornaba diferente, todo era de otro modo, puras risas y diversión. El compartir momentos, las carcajadas juntos por cualquier tontería sin sentido brindándome la vitalidad que me hacia falta, la que me llenaba de alegría. No existe poder humano que me quite la sonrisa tierna, esa que tú me pones. 

Y es que a pesar de mis mil y un intentos en alejarme al pensar que entre tú y yo no podría haber futuro alguno, siempre hay algo que me hace volver a ti. Algo que me dice que eres tú, quien siempre termina buscándome, y por desgracia siempre me encuentra…. No hay manera que te aleje de mí, y no es que no pueda, porque de poder, claro que puedo, solo es cuestión de tener el suficiente valor y proponérmelo, pero es que no quiero, no quiero alejarte de mí, ¿cómo podría? si ya te has vuelvo parte importante de mi vida. Convivir contigo día con día, escucharte, ser tus "buenos días y tus buenas noches"; hacen que mi existencia se vuelva más bonita. Solo tú tienes el poder para que mi corazón pegue un vuelco de emoción, cada que lee ese “Te estoy esperando" cuando vas por mi al trabajo… Me tienes vuelta loca de amor, como una adolescente. Si supieras exactamente todo lo que causas. Y es que siendo realistas ¿quién querría alejar a la persona que vuelve su vida más bonita? Nadie, obvio. Y yo no seré la excepción en ese aspecto, yo lo que quiero es estar contigo, porque estando a tu lado, no me hace falta nada, ni nadie más.

Autor: Hueles a lluvia 

jueves, 9 de marzo de 2017

Cuando no eres la mujer de la que la gente se enamora, Candela Duato

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Y era bastante simple, casi para reírse.

Me han repetido una y otra vez que el amor verdadero debería de ser mi prioridad número uno en la vida. Me he visto condicionada a aceptar y creer que debo experimentar este amor, pero que todavía no estoy lista para ello. Todo con la esperanza de que llegue alguien que me diga las palabras mágicas.

Nunca he experimentado lo que se siente cuando una persona te confiesa su amor eterno. No es que nunca me haya enamorado. Es más, me he enamoré hasta la última fibra de mi ser. Pero nunca nadie se ha enamorado de mí. Nunca me ha pasado que alguien haya hecho algo tan romántico para mí, que haga que tiemble.

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Tal y como explica Harnidh Kaur, la razón por la que esto sucede es bastante simple, casi para reírse: Nadie se ha enamorado de mí porque no soy el tipo de mujer de la que te enamoras.

Soy complicada. No puedes simplemente tomar mi amor y empaparte de él. No, también tú tendrás que ceder, y eso te costará. Puede que decidas marcharte de mi lado porque encontraste a una chica que te satisface en vez de una mujer que te haga pensar.

No soy esa mujer a la que tienes que proteger, porque no soy tan frágil como para romperme. Estoy endurecida. Tengo cicatrices de batalla que quizás se parezcan a las tuyas. Y no me avergüenzo de ellas. Son mías y son parte de mi historia.

Sí, probablemente sea esa mujer que respetas, o esa mujer a la que admiras. O la mujer que te gustaría encontrar en casa cuando llegues del trabajo. La mujer que buscas cuando necesitas fuerza y apoyo, pero no soy la mujer de la que te enamoras. No soy la chica con la que quieres pasar horas simplemente mirándola. Esa chica que es tan delicada, que te dan ganas de pelear contra el mundo por ella. No. Soy fuerte, tozuda y peleona. No voy caminar detrás de ti, voy a caminar contigo. Voy a empujarte tanto -o más- de lo que me empujo a mí misma.

No soy la mujer de la que te enamoras, soy esa mujer a la que aprendes a amar. Y me siento bien con eso, porque sé que, el día que alguien me diga que está enamorado de mí, será real. Será un amor por el que valga la pena luchar.

Y eso es lo que todos merecemos.

Autor: Candela Duato

martes, 7 de marzo de 2017

Un amor verdadero, Autor desconocido

"Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana, mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno, sufrió un infarto y cayó. Mi padre la levantó como pudo y, casi a rastras, la subió a la camioneta. A toda velocidad, sin respetar semáforos, la condujo hasta el hospital.

Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló; su mirada estaba perdida. Casi no lloró.

Esa noche, sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia, recordamos hermosas anécdotas y él pidió a mi hermano, teólogo, que le dijera donde estaría mamá en ese momento. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, y de conjeturas de cómo y dónde estaría ella.

Mi padre escuchaba con atención. De pronto pidió que lo lleváramos al cementerio.

"¡Papá!", respondimos, "¡son las 11 de la noche, no podemos ir al cementerio ahora!".

Alzó la voz, y con una mirada vidriosa dijo:

"No discutan conmigo, por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años".

Se produjo un momento de respetuoso silencio, no discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador. Con una linterna llegamos a la tumba. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos, que veíamos la escena conmovidos:

"Fueron 55 años... ¿saben? Nadie puede hablar del amor verdadero, si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer".

Hizo una pausa, y se limpió la cara. "Ella y yo, estuvimos juntos en aquella crisis. Cambié de empleo...", continuó. "Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de los seres queridos, oramos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores... Hijos, ahora se ha ido, y estoy contento, ¿saben por qué?

Porque se fue antes que yo. Ella no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto, que no me hubiera gustado que sufriera...".

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado en lágrimas. Lo abrazamos, y él nos consoló: "Todo está bien, podemos irnos a casa; ha sido un buen día".

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor; dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, ni con el sexo, más bien se vincula al trabajo, al complemento, al cuidado y, sobre todo, al verdadero amor que se profesan dos personas realmente comprometidas".


Autor desconocido

Yo tuve, Claudia Morales

Yo tuve un príncipe azul
que desteñía en la cama,
un Don Juan que me olvidaba
siete veces por semana.

Una cita que me dio
en el bar de los olvidos,
a la que nunca llegué,
a la que él no habrá ido.

Un ladrón que me robaba
el aliento y la razón,
margaritas que fallaban
y un trébol de cotillón.

Un zapato de cristal,
un ratón y calabazas,
un cuento que andaba mal
(Cenicienta no se casa).
Un infierno con tormentas,
un fuego que se apagaba,
entre el hueco de sus piernas
cuando él lo deseaba.

Un corazón resistente
que se rompió en mil pedazos,
el afán de un improbable,
el más hermoso fracaso.

Una ilusión de los martes
que hasta el miércoles duró,
un noviazgo que empezaba
pero antes se terminó.

Tuve un amante de a ratos
(uno que no sabe amar),
fabricante de mentiras
y excusas para guardar.

Tuve un dios algunas noches
que un día no encontré más,
tuve un deseo hecho hombre
y tuve "nunca" y "jamás".
Tuve todo que perder,
tuve un "tú", un "yo, "los otros",
tuve nada por ganar,
pero me faltó un "nosotros".

Una moneda estropeada,
con la cruz a cada lado,
una suerte mala suerte,
un mañana malogrado.

Un flechazo de ficción
que sólo duró segundos,
un galán de folletín
que pulverizó mi mundo.

Tuve un amor imposible,
un sueño que se frustró.
hijos que nunca vinieron
y un Romeo de cartón.

Yo tenía un paraíso...
y ahora tengo un mal de amor.

Autor: Claudia Morales

domingo, 5 de marzo de 2017

Me enamoré, World Among Books


Me enamoré de ella, de su sonrisa. Porque me importaba una mierda lo que pasara si ella estaba sonriendo. Y me enamoré de su boca, de cada palabra. Me gustaba incluso cuando se enfadaba y ponía morritos deseando que fuera por detrás y la cogiera para no soltarla; y ojalá no la hubiera soltado nunca. Me enamoré, joder, pero ya no me cuesta decirlo. Porque me enamoré de sus ojos, ¿y qué me importa que no sean de un color especial?. Me enamoré de sus ataques de éxtasis, de cuando cantaba bajito porque estaba feliz, pero no quería que la escuchara. De cuando me abrazaba fuerte porque decía que tenía miedo de perderme, cuando me apretaba porque solo yo sabía que era entonces cuando tenía que quererla más que nunca. Me enamoré de lo lista que era y de lo tonta que se ponía a veces, incluso de cuando fingía serlo. De cuando me insultaba porque era así como ella disfrazaba las palabras bonitas, y eso solo lo sabía yo. De sus abrazos y aún, a veces, echo en falta alguno. De cómo se tapaba la boca cuando la veía comer, de cuando se tapaba la cara cuando decía que estaba fea y yo no podía dejar de mirarla, quizás porque para mí, fuera como fuera, siempre estaba preciosa. De eso me enamoré, de lo bueno y de lo malo. De sus ganas de estar conmigo, pero también de su orgullo, porque cuando creía que iba a perderme del todo, se lo tragaba. Qué inocente, si yo era el que perdía la cabeza por ella. Joder, me gustaba. Me gustaba cuando rodeaba mi cuello y jugaba a estar a dos centímetros de mi boca sin besarme, solo para ver quién aguantaba más sin hacerlo. De sus prisas, de sus ganas de tenerlo todo siempre controlado, y de la voz que ponía cuando le desmontaba todos sus planes, como si de repente volviese a tener cinco años. De su vergüenza y de lo nerviosa que se ponía a la mínima. De cómo temblaba, de cómo era capaz de calmarme. Me enamoré. Me enamoré de su risa, por muy fea que dijera que estaba cuando lo hacía. Nunca se lo dije, y aún hay veces que recuerdo su risa y la extraño. Por eso y sus “Te quiero” que tanto le cuesta decir. ¿Es que no lo entiendes? Me enamoré de cómo era, de cómo hacía lo mismo que todo el mundo y a la vez conseguía ser diferente, no sé. Su forma de quererme. Que ella creía que no me daba cuenta, pero sé que me quería, por mucho que le doliera demostrarlo. La quería, con sus más y con sus menos. Con sus idas y venidas, con su mal humor, con su facilidad intermitente de sus mensajes en los que decía que me echaba de menos. De todas las conversaciones, incluso de las que borré cuando acabó todo. De sus intentos de ponerme celoso y de lo celosa que se ponía cuando me veía con otra. Nunca le entró en la cabeza que ella era única. De todas las canciones, de su voz y de su olor, que siempre aparece cada cierto tiempo para recordarme que sigo sin ella. De su forma de ser, de cómo me pedía que me fuera porque creía que la pasaría mejor sin ella. De sus venazos, cuando le daba por recordarme lo importante que era para ella y de sus “cállate” cuando la imitaba con voz ridícula. De cómo se burlaba de todas esas cosas cursis, incluso de su nombre escrito en mis cuadernos. De la cara que ponía cuando me metía con ella y le daba el triple de importancia solo para que le pidiera perdón un par de veces. Me gustaba su intento de cuidarme aunque, sinceramente, me gustaba mucho más cuando era ella la que se sentía protegida a mi lado. De nuestros mil momentos y bueno, de ellos sigo enamorado. Es que por gustar, me gustaban hasta sus ojeras que le aparecían cuando se quedaba hablando conmigo hasta las tantas. De su cabello encrespado cuando llovía, de su voz en formato susurro cuando hablábamos por teléfono desde la cama y no quería que sus padres la escucharan, de cómo corría cada vez que llegaba tarde por mi culpa. De sus besos, aunque siempre quisiera más. Ahora ya es solo un recuerdo, pero es un recuerdo que prometí no olvidar. Duele ver cómo alguien que un día fue tu vida, deja de formar parte de ella; pero duele más ser la persona que decide que así sea. Ella era la pieza perfecta de mi rompecabezas, pero después de un tiempo me dio la impresión de que pertenecíamos a dos puzzles diferentes. Pero cuánto la echo de menos, y cuánto daría por volver a tenerla a mi lado. Por romper sus esquemas y convencerla de que quizás a mi lado no se está tan mal.

Autor: World Among Books

viernes, 3 de marzo de 2017

¿Y tú, cuántos años tienes?, Enric Sánchez

De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no, nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Yo la verdad es que no lo sé. Ni me importa.
Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuántos de ellos hemos vivido.
Yo prefiero decir que tengo:

42 miradas que me han hecho sonreír y un par que me desnudaron el alma.
Tengo 2 “Te quiero” suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante no me quería a mí.
También tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está.
Tengo unos 35 “Lo siento” de los cuales 3 jamás me perdonaron.
Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6.
Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos. Y solos. Y tristes.
Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban.
También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años.
Tengo 10 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 105 sonrisas por compromiso.
Tengo 9 deseos de infancia que nunca cumplí.
Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después.
Tengo unas 5 camas donde me acosté sin querer estar y 1 donde hubiera matado por despertar.
Tengo 5 errores que volvería a cometer y 2 de los que me arrepiento mucho, aunque solo un poco.
Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3.
Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero.
120 conciertos, 350 películas… y no soy capaz de contar las canciones.
Tengo 31 tardes en un parque viendo la vida pasar con mis amigos.
Y 500 tardes más recordándolas unos años después.
Tengo 5 adioses. En dos de ellos nunca quise despedirme en realidad.
Tengo 1 solo Dios el cual nunca me ha fallado.
Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado.
Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.
Y no tengo ni puta idea en cuántos años cabe todo eso.

Autor: Enric Sánchez

jueves, 2 de marzo de 2017

Los lunares de tu espalda, La chica de Alhehí

Tenía la espalda tatuada de lunares, y yo... bueno, yo disfrutaba contándolos durante toda la noche.
Yo jugaba con sus lunares uniéndolos en una línea. 
Ella decía que no era justo tener que encariñarse de gente que más tarde o más temprano va a desaparecer.
Yo la miraba con ternura como si la mujer que me follé anoche hubiera amanecido como una niña pequeña a la que le han quitado su juguete favorito. 
Todo el mundo acaba marchándose, ella decía que cada vez que alguien desaparecía dejaba rastro en su piel y que cada lunar no son más que puntos de las personas que han ido pasando por su vida. 
Ella decía que la vida es una línea y que la línea está hecha de diminutos puntos, como un abrir y cerrar de ojos. 
Yo la miré, y la vi llena de lunares que fui besando uno a uno. Tenía uno justo detrás de la rodilla que con rozarlo le daba la risa. Otro justo debajo del lagrimal del ojo, también tenía uno debajo del pecho. Y tenía otro justo debajo del ombligo, ese aun duele, susurraba mientras lo besaba.
Somos puntos en la vida de algún alguien lleno de lunares.
Ella sabía que todo acaba desapareciendo. Primero duele, para qué vamos a mentir, pero después ves ese lunar que te trae recuerdos, recuerdos de tiempos que en tu memoria parecen presentes y ahí es cuando por fin ves el punto que formará parte de la línea de tu vida. 
Yo acabaré desapareciendo de su vida, y aparecerá un nuevo lunar. No sé cuánto tardará, tal vez un año, tal vez siete o quizá treinta. Pero cuando aparezca en su espalda o en su pequeña cintura solo podré darle las gracias por dejarme formar parte de esos puntos suspensivos.

Autor: La chica de Alhehí, (invictaverba)

miércoles, 1 de marzo de 2017

¿...Y qué tal si me perdono?, Male Capetillo

Me he sentado a tomar un café conmigo misma frente al espejo y me descubrí alzándome la ceja como siempre, entonces me dije a mi misma que ya estuvo bueno de ser tan dura a veces y que deberíamos probar, simplemente, perdonarme... Me perdono por dejarme en último lugar infinidad de veces, me perdono por hacerme pedazos para completar a otros, me perdono por no tener tiempo para mí, me perdono por no hacerme caso y tropezar con el mismo obstáculo una y mil veces, me perdono por poner mi salud como un pendiente y no como una prioridad, me perdono por haber hablado de más, me perdono por haberme callado, me perdono por confundir resignación con tolerancia, me perdono no gastar en mí lo que sin reparo gasto en alguien más que a veces no lo merece, me perdono por mentirme, me perdono por no verme al espejo más seguido, me perdono por no ser más amable conmigo misma, me perdono por no tenerme paciencia ni tener constancia, me perdono por ser tan ruda cuando se trata de mí, me perdono no encajar en un molde, me perdono por no permitirme muchas cosas, me perdono por no disfrutar de otras tantas,

me perdono por no valorar los momentos que valen la pena y darme cuenta muy tarde... ... Mi misma, me dije, debemos aprender a soltar, a dejar ir, a perdonar... Debemos hacer frente común contra el mundo que no está en nuestra contra, simplemente es el mundo y la gente es gente, con lo bueno y con lo malo, a veces solo estamos parados en el camino equivocado con alguien que viene a todo pulmón y nos arrasa sin miramientos... No hay explicaciones ni justificaciones... Es así, sucede... Mi misma, sabes, necesito tu apapacho, tu abrazo, tu complicidad, he aquí el trato... Menos reproches y más amor... Menos revivir el momento y más perdón... ¿Y si me perdono? Ampliamente y de verdad, sin echarme en cara después mi errores, sin pensar en un problema toda la noche, sin sentir un punzada con un recuerdo corrupto cruzándonos la mente... ...¿Y si me perdono mis errores y pasado? Si, me perdono, si me acepto y me corrijo, si me acomodo las piezas si me reseteo la memoria y el corazón... ¡Sí me perdono!

Autor: Male Capetillo Cabrera

lunes, 27 de febrero de 2017

La chica de mis sueños, Roberto Hodgers

Desde tiempo atrás ya pensaba como tiene que ser la chica de mis sueños. 
Ya tenia mi visión de esa persona especial para mi, dueña de unos ojos tan peligrosos que serian ilegales al mirar, solamente incitándote a pecar... 
Una sonrisa un tanto dulce como letal que te llega atrapar y a la vez matar, algo así como el arma perfecta para desarmar inclusive hasta el corazón mas resistente... 
Una voz con el mas fino toque de suavidad que deleite los sentidos, causante de que te pierdas hasta en tus propios sueños y pensamientos sin posibilidades de poder escapar... 
De un tacto tan adormecedor que caliente piel de solo rozar, que cause cosquilleo con tan solo el mas mínimo toque y te herirse con tan solo acercarse... 

De pensamientos profundos y maravillosos tales como el abismo infinito en el universo no visible a 93,000 millones de años luz, como su sola presencia simplemente, irreal he inimaginable... 
De unos labios que al besar sea violentamente exquisitos y adictivos, con una explosión de millones de sensaciones en solo un beso, siendo una experiencia intensamente única que haga vociferar mi mente en pensamientos sobre ella hasta la muerte y quedar atrapado en el recuerdo en otras vidas... 
De un cuerpo que no necesite tener una figura perfecta, pero que con sus propios dotes sepa como usar para matar a este pobre mortal enamorado, que al igual que el pecado, te cause tentación de siquiera pensarla, pero también te cause un blanco total en la mente dejándote inhibido ante ella y amarla sin siquiera utilizar el tacto, sino a la distancia y con una dulce mirada, con voz un poco tenue... con el corazón combinado con el alma... 
Todo esto que dije anteriormente seria la mujer perfecta para mi, la chica de mis sueños... 
Pero algo me hizo retractar aquél pensamiento deseado en ese sueño porque... 
Después te conocí... Y me quedó muy en claro que la realidad supera la imaginación.

Autor: Roberto Hodgers

viernes, 24 de febrero de 2017

¿Merece la pena seguir luchando por ti o debo dejarte ir?, Karla Galleta

“El día más importante de tu vida, es aquél en que decides que tu vida te pertenece y das la espalda a lo que no es más.”

¡Qué locura es la vida! Se nos va parte de ella tratando siempre de no perder, de no dejar todo aquello que amamos, de no perder lo que consideramos parte de nosotros, de no abandonar proyectos emprendidos aunque en el fondo sintamos que lo que estamos realizando no nos está dando los resultados deseados y no nos está llevando a ningún lado. Al grado de preguntarnos en algunas ocasiones si estamos haciendo lo correcto o sólo estamos perdiendo el tiempo. Si merece la pena continuar o deberíamos abandonar.


Y justo ahí llegué hoy, a esa pregunta que me aprieta el corazón, que me duele hasta el alma: ¿Mereces la pena o debo dejarte ir?
Lo sé, la respuesta es muy clara, pero por algún motivo que ni siquiera sé, me había empeñado en mantener esta relación. Una relación difícil que me ha venido causando más tristeza de alegría, más decepciones y sin sabores que satisfacciones. Muy dentro de mí sé lo que hay que cambiar y lo que hay que dejar ir, sin embargo, el sólo pensar en todos esos cambios me aterraba; sentía miedo y temor de arrepentirme, miedo de ver que al final sólo he perdido mi tiempo, miedo a imaginarme un futuro sin ti, pasando por alto el daño que nos hemos causado, ver que todos los sentimientos que invertí con la firme idea de haber tomado las decisiones correctas terminarán en la basura, y peor aún, miedo a esa angustiante sensación de haber fracasado.

Es por eso que seguía aquí, luchando por ti, luchando por amor una y otra vez como si se tratase de una actitud optimista, evadiendo todo tipo de señales de desinterés de tu parte. Me aferré a consejos y frases creyendo que todo volvería a funcionar, que un buen día los astros se iban a alinear y esa realidad que tanto deseaba, se convertiría en realidad. Pero sólo he conseguido que la realidad me golpee más duro cada vez, y lo último que quiero es convertirme un alguien sumamente obsesiva.

Es cierto que no existen fórmulas, ni recetas mágicas que nos indiquen sin errores cuando debemos abandonar y cuando merece la pena seguir luchando por algo o por alguien, pero el simple hecho de ver todo esto que creímos que era amor, nos está dejando más que pérdidas con dolor y sufrimiento ¡es la primera señal! Es por eso que hoy he decidido esclarecer mis límites mentales para tomar una decisión correcta, y darme cuenta que realmente no merece la pena estar contigo, no merece la pena el sacrificio y las lágrimas, y definitivamente, llego el momento de abandonar esta lucha.

Date cuenta que no es lo mismo tener una relación complicada y estar en una relación con dificultades (problemas surgen a partir de factores externos: dinero, enfermedad, etc.). El luchar una y otra vez por algo así, sólo está absorbiendo mi energía y aunque me duela decirlo, también mi autoestima. Aquí lo más sano es cortar por las buenas, y tomar todo esto como una buena lección, no nada más para mejorar aquellos puntos débiles que afectaron esta relación, sino también para entender que son nuestras malas elecciones la causa principal del porqué muchas veces no nos va bien en el amor.

Si lo analizas bien, no es muy difícil deducir por qué tipo de relación debes luchar por amor hasta el final, ¿verdad? Sin embargo muchos creen que en las complicadas es cuando más se debe persistir, pero cuando vienen las dificultades se rinden más fácilmente. El mundo está al revés. Déjame cambiar eso a partir de ahora y dejemos de luchar por causas perdidas, déjame sanar mi interior.

Y es que si no decido lo mejor para mí, ¿quién lo hará? ¡Nadie! Nadie me puede indicar el momento exacto para abandonar o seguir adelante en una relación complicada, porque nadie me conoce mejor que yo misma. Haber invertido contigo tiempo, esfuerzo y sentimientos, no significa que merezca la pena seguir luchando por algo que no está funcionando, ni significa que seguir esperando resultados vaya a cambiar la situación; así como abandonar tampoco significa fracasar, por el contrario, porque muchas veces abandonar puede ser una manera infalible para no fracasar.

Por último, sólo quiero decirte que luché hasta el final, que di lo mejor de mí y mi amor fue verdadero, pero lo más sensato es esté punto final. Ahora mismo sé que es una de las decisiones más dolorosas que he tomado, pero espero algún día agradecer el haber dicho adiós a tiempo. Porque sólo así podré conservar un buen recuerdo de esta relación…

Tener o no un final feliz depende de dónde decidamos detener la historia.

Autor: Karla Galleta

martes, 21 de febrero de 2017

Lo intentamos aquella vez, Malena

Nos conocimos aquél día y decidimos jamás separarnos, pasaban los días sin pensar en el mañana sin pensar en un futuro entre nosotros dos, nos veíamos lo justo y necesario no nos importaba demasiado si no hablábamos o si no nos veíamos durante una semana, sólo nos importaba cuando hablábamos de vez en cuando si el otro andaba bien y si no lo estaba tampoco nos deteníamos mucho a preguntar por que estaba asi ni nada.

Hasta que nuestras charlas se empezaron a volver más intensas, más largas, más detalladas, o al menos de mi parte era todo eso, durante todos esos días yo te hablaba, todos los días porque sentía la necesidad de saber cómo estabas y si no estabas bien ayudarte, no sólo preguntarte, si estabas bien intentaba que compartieras esa alegria conmigo pero no funcionaba nunca llegaba, hasta pensar yo misma que era demasiado densa.

Así por mucho tiempo siempre era lo mismo, siempre era yo quién sentía algo, hasta que me di cuenta que sentía algo muy fuerte que jamás sentí, no me importaba ser densa porque yo sólo quería saber de vos y que sepas que estaba para todo…

Llegó el día en el cual te dije todo lo que sentía, que ni yo sabía como explicártelo ni sabía qué era, te lo conté por el simple echo de que teníamos una gran amistad. Fue la primera vez que no tuve miedo de expresarme por perder una amistad, porque sabía que eso no iba a pasar.

Vos quisiste de alguna manera alejarme, para que no me enamore, pero ya era tarde…

Ese fue el momento en el que intentamos alejarnos…


Autor: Malena 

jueves, 16 de febrero de 2017

Apariencias, Loreber

Soy el típico chico al que le gustan las chicas de grandes pechos y lindos cuerpos. Me fijo en lo físico. Un día un compañero del curso me dijo, “una amiga mía gusta de vos”, me lo dijo por Facebook y me pasó el de ella. La agregué. Para mi sorpresa era una chica de mi escuela que siempre me la encontraba. Siempre pensé que estaba loca. No era de mi gusto, era gordita y no era muy atractiva. Sí lo era, yo no lo veía. Comenzamos a hablar, era divertida y graciosa. Hablábamos mucho por chat. Un día me la cruce de frente y solo nos saludamos. A la semana me atreví a preguntarle si yo le gustaba. Ella me respondió que sí, pero como a mí no me gustaba, decidí mentirle diciéndole “te daré una oportunidad”. Ese mismo día una chica muy hermosa y delgada me dijo que le gustaba y estuvimos juntos. Al poco tiempo empezamos a salir, mientras que a la chica de mi escuela aún le mantenía la ilusión. Un día ella me vio con “mi novia” (la chica hermosa) y yo le dije que de verdad no la quería lastimar, pero que ya estaba saliendo con otra persona. Ella entristeció y se marcho. No hablamos por semanas. 
Un día viernes encontré a mi novia con otro chico y se me vino el mundo abajo, fue horrible, entonces volví a casa y vi a la chica de mi escuela conectada, le hablé con 0 esperanzas de que me respondiera, pero para mi sorpresa, respondió, “hola, bonito, ¿Cómo estás?”. Estaba con la misma alegría de siempre. Los días pasaban y no había día en que no le hablara, aunque solo fuera por tonteras, igual ella siempre respondía paciente y tierna. 

Pasaron varias semanas y un día le pregunté “¿Aún me quieres?”, ella respondió, “¿De qué forma?”, “¿Aún te gusto?”, pregunté insistiendo. Ella se demoró en responder. En su muro había publicaciones seguidas de un chico, hasta que ella me lo confirmó, “estoy saliendo con alguien”, en ese momento sentí un vacío muy grande, no entendía mucho por qué, pero dolía, “ah…” respondí, no pude escribir nada más. En ese momento pensé que esto habrá sentido ella cuando yo la rechacé. Solo nos saludábamos, nunca hablábamos en persona. Hasta que un día me atreví a acercarme a ella, estuvimos conversando un rato largo. Cuando nos íbamos iba ella, un amigo mío y yo, tomé su mano. El roce de su mano con la mía me causó una extraña sensación. Sentí ganas de no volver a soltarla nunca más. Ella llevaba 5 meses de relación, se veía feliz, mientras yo solo quería abrazarla, por lo que decidí hacerlo. En ese instante sentía deseos incontrolables de no querer soltarla nunca más. Quedamos de acuerdo en salir otro día y así fue, tome su mano de nuevo. Había más cercanía. Ella sonreía y bajaba la vista, entonces entendí, me enamoré de ella. No me importaba su físico, solo no quería separarme de ella nunca más. Ella ahora lleva 9 meses de relación y yo he estado con muchas chicas, pero sigo enamorado de ella. De vez en cuando, solo cuando ella me lo permite, la visito. Ella no sabe lo que siento y jamás lo sabrá. Se casará dentro de poco pero no puedo evitar eso, quiero su felicidad, aunque sea lejos mío. Esta enamorada de otro, pero no de mí. Perdí la posibilidad de que ese amor sea mío. He besado muchos labios, imaginando como sería rozar los de ella, he dormido con muchas mujeres, imaginando su cálido cuerpo al lado mío, pero lamentablemente, ya no será nunca. Ella no me pertenece, ella no me quiere a mí. Si leíste hasta el final no pierdas a la persona que está a tu lado, menos por su físico. Ámala por lo que es, su inteligencia, su ternura, su valentía, sus defectos y virtudes. Ámala todos los días, y si se acaba, demuéstrale que peleaste hasta el final. Yo perdí a esa mujer, yo perdí a mi primer amor... NO LO PIERDAS TÚ.

Fuente: Loreber

martes, 14 de febrero de 2017

El amor es subjetivo, AlternoAmor.

El amor es ese sentimiento que construye puentes entre dos personas que no saben cómo nombrar las sensaciones que comparten, esa intensidad que mueve dos almas al querer compartir su mundo más íntimo que con nadie más se siente capaz de contar, a olvidarse de la vergüenza, de confiar que alguien más podrá cuidar tu corazón como sólo tú sabes cuidarlo. Cada detalle, que se expresa en un abrazo, el fuego o la ternura que puede esconder tras un beso, la calidez de unas palabras para el ser amado. Es como una caricia al corazón, la única forma posible de volar sin despegar los pies del suelo porque te brinda una seguridad el no tener dudas de que vive en ti, cuando sabes que esa mirada no quieres dejar de verla nunca más.

El amor fortalece, teje lazos, entrelaza cuerpos, construye y forja a un mejor ser humano, cuida y protege contra todos los males del mundo; se funde en un sentimiento que va al unísono compartiendo un mismo rumbo, sueños que parecían inalcanzables; hace todo posible, logros para llegar a un fin común, la armonía de la felicidad conjunta.

No es egoísta, porque quiere el bien del otro, tanto como el propio. Te da una capacidad de escuchar acordes y recordar momentos que fueron felices, te hace ver al ser amado en todo lugar, con pequeños recordatorios que es por esa promesa diaria de amor, que sigues adelante, que te impulsa a dar lo mejor de ti mismo.

Y es que todos tenemos dentro en un rincón secreto, la capacidad de amar, ya sea a una persona, una mascota, una amistad y sobretodo a uno mismo; sólo es escucharnos, dejar que fluya para que tu cuerpo se inunde de ese calor que produce sonrojarte con una sorpresa como es amar y ser correspondido; es la mejor experiencia que pueda existir; pero no por ello se debe olvidar que es un regalo que se debe atesorar, seguir alimentándolo diariamente, provocando que la otra persona siga sintiendo que el amor no se acaba, que ha permanecido en los dos. Es esas ganas de creer que habrá un siempre, aunque en todos lados te digan que no existe, porque también es una lucha diaria contra la costumbre, la rutina que provoca saber que alguien está ahí para ti.
                 
También es capaz de sanar almas, de cambiar ideas, credos; te ayuda a entender que es con esa persona con quién quieres estar, sin necesidad de leerlo en ningún lugar, sin previo aviso, algo dentro te dice que dentro de la otra persona te puedes quedar, es tu hogar. Porque no hay necesidad de aprender, de que otros te lo confirmen, el corazón te dicta el sentimiento que acelera tu corazón, que te da la paz de sentirte fuerte a su lado, de saber que estabas completo antes de su llegada pero con su presencia te ha complementado, te ha dado lo que en ningún otro corazón ha funcionado.

Tiene la capacidad de transformarte, pero antes de querer compartir tu amor, debes poder verte al espejo y sonreírle a tu reflejo. Incluso con cada imperfección que puedas encontrarte, es tu esencia, lo que te define, eres quién estará incluso cuando nadie más este disponible; y será ahí cuando te sepas completo, sin la necesidad de que alguien más llene los recovecos que ha dejado tu soledad y el pasado; cuando serás capaz de entregarte sin miedo, ni expectativas, sólo desearás que día a día, el amor crezca y permanezca mientras sea puro, sano. El verdadero amor no distingue de género, de orientación, de fronteras o distancias; cuando dos caminos se han cruzado por una coincidencia, por un para qué; es ahí cuando aunque el mundo gire en su contra, el amor triunfa sobre todas las cosas, moviendo los hilos para que el destino cumpla su cometido y se cumpla el sueño de amor, el amor que todos soñamos una vez vivir.

Autor:
Alterno Amor.

sábado, 11 de febrero de 2017

No quiero ser, Lucsor


Yo no quiero ser la debilidad de nadie si no fortaleza, un apoyo, un respaldo, un lugar a donde poder acudir en momentos de hartazgo, de duda o en esos casos donde se desborda la tristeza y las cosas se nos salen de las manos.

No quiero ser su perdición, mucho menos salvación, solo un punto intermedio en donde quepa a veces la cordura, a veces el desquicio, el punto de retorno cargado de comprensión y cariño.

No quiero ser tu ruta de escape, quiero ser sendero, el que andas lento, en el que te detienes a mirar el paisaje, al que acudes, por el que pases una y otra vez sin sentir hastío, flojera o aburrimiento y ser tu camino predilecto.

No quiero ser deseo desbocado, quiero llenarte de calma cuando haga falta, quien te sepa triste sin que digas nada, quien sepa robarte las sonrisas que creas escasas, quien te abrace y te repare y te sientas lista para salir avante.

No quiero construir recuerdos, quiero vivir instantes memorables, quiero que muchas canciones lleven tu nombre y tantos libros pasen por nuestras manos, quiero seguir llenando la videoteca de cintas románticas y cursis, hacer nuestro el café de la esquina y el parque frondoso del barrio, que algunas calles reconozcan nuestros pasos, conducir y tomarte de la mano y amar los silencios cómodos a tu lado.

Yo no quiero ser poeta, quiero ser poema, el que leas y reescribas, el que te acaricie sin tocarte de vez en diario, el que el pecho te inflame, el que te bese cuando yo te falte, el que te toque y te incendie, el que te desvista y te seduzca y renazca en tus labios, el que te conduzca al orgasmo.

Autor: Lucsor

jueves, 9 de febrero de 2017

No se lucha por amor, se lucha con amor; Karla Galleta

He tenido demasiadas guerras en mi vida como para que el amor sea una de ellas, porque no se lucha por amor, se lucha con amor. Y es que ¿por qué luchar por alguien que duda si quiere estar a tu lado?, ¿de qué sirve llenarte de fuerza y de valor si tienes que hacer un esfuerzo para que haya reciprocidad?, ¿para qué estar donde no quieren que estemos?, ¿por qué correr detrás de alguien que no quiere estar a tu lado?

Desde mi punto de vista, luchar por amor es hacer un esfuerzo extra para vencer un obstáculo innecesario, y en el amor lo podrían ser: la indecisión, el miedo, la confusión, la comodidad, la frustración o la falta de motivación que tiene una persona al estar a nuestro lado.

En cambio, luchar con amor, es saber que el ingrediente principal para mantenerse unidos es el interés, que sobran las ganas de conocerse recíprocamente, que no hay necesidad de perder la dignidad ni suplicar para que la otra persona esté a nuestro lado. Luchar con amor, es saber lo que valemos cada uno como ser humano y, de esa forma, saber que merecemos ser amados, respetados y valorados y no recibir menos que eso.

Qué sí, que miedo puede haber, sobre todo al principio de la relación, y es normal, porque regularmente venimos cargados de relaciones pasadas muy difíciles, relaciones mediocres que nos han llenado de tristeza, de decepciones, de heridas tan profundas que pareciese que volverán a sangrar en cualquier momento. Nos da un poco de miedo que lo que comenzamos a sentir sea una simple ilusión de ese amor que nos gustaría vivir.

Es entonces lo que queremos evitar, comenzar luchas injustas, largas y dolorosas en las que, al final, terminemos peleando solos, aferrarnos a una ilusión, sacrificando nuestra vida y nuestra alma por una relación que en fondo, no lo merece. No podemos o no debemos, quedarnos con quienes se resguardan en la indiferencia, en la insensibilidad, en las verdades a medias o en la mentira. Porque la única manera de que merezca el riesgo esa lucha con amor será la entrega, la honestidad y, sobre todo, el valor y la generosidad que se mueve detrás de las tormentas.

No, no luches por amor, LUCHA CON AMOR ante todas las adversidades con quien sí quiera estar a tu lado; con quien decida tomar tu mano y enfrentar los retos que la vida, la sociedad, la familia, los amigos y , a veces, uno mismo impone; con quien no dude mirarse en tus ojos y decida que es ahí donde quiere estar; por quien tiene algo que ofrecerte día a día sin necesidad de pedírselo; con quien a pesar de las discusiones y desacuerdos seguirá allí, haciendo a un lado las diferencias y el orgullo porque su amor es más grande que eso; con quien comprenda que el amor perfecto y las personas perfectas, no existen, pero que lo que sí existe, es el amor verdadero e inexplicable, y ese, es capaz aceptar esas imperfecciones y aprender a crecer con ellas, juntos; con quien se atreva a jugársela por vivir una buena historia a tu lado.

De no ser así, lo mejor que se puede hacer, es retirarse, porque amar, a veces, también es dejar ir al otro para que pueda florecer, al igual que tú. De qué nos sirve estar en una relación que no nos hace crecer, que no nos hace personas más conscientes y más enteras. De nada sirve mirar atrás, porque la vida nos espera siempre por delante.

En los retos se ve la madera de la que estamos hechos y saber que amamos con valentía a las personas que pasaron por ella, es lo más maravilloso que habremos hecho.

Autor: Karla Galleta

Apaga la luz, Dannyboy_dvh

Un montón de hombres se preguntan porque algunas mujeres en la intimidad, tienen la tendencia de cubrirse la cara y decir: "pero apaga la luz".

Déjame contestarte esa pregunta...
La mayor parte del tiempo por el que las mujeres hacen esto, es porque se sienten inseguras acerca de su cuerpo. ¡Cómo sí su cuerpo no fuera suficientemente bello! Se cubren la cara porque no quieren ver la reacción del hombre al ver su cuerpo completamente desnudo.


La mayoría de los hombres cuando acaben de tener sexo con una mujer o vayan a tener, para donde sea que vayan, deben de entender que algunas mujeres están confundidas con su cuerpo.
Sobretodo cuando existen hombres que las hacen sentir de esa manera, haciéndolas pensar que su cuerpo no es suficiente y bajándoles el autoestima, solo porque los inseguros y egoístas son ellos.

La próxima vez que veas a una mujer haciendo esto, besa su frente o acercarte a su oído y susúrrale que tiene un cuerpo espectacular, abrázala y deja el sexo para después. Primero dale la seguridad de que su cuerpo es hermoso y agradécele a esa mujer por permitir que ocurriera ese momento. Si no, mejor no te acuestes con ella. Porque simplemente no la mereces.


Autor: Dannyboy_dvh