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martes, 4 de octubre de 2022

Carta para el papá que no quiso quedarse en mi vida

 Muchas veces me pregunté por qué me habías abandonado, por qué no quisiste tomar el papel de mi padre, por qué tuve que crecer diciendo la trillada frase: “No tengo papá”. Y aunque no he encontrado respuestas a todas mis preguntas, he aprendido que guardar rencor sólo me daña a mí. Por eso he decidido escribirte esta carta.


Papá:

No sé cuál es tu nombre. No quiero saberlo, ya no me sirve para nada. Tal vez estás leyendo esto pensando que voy a decirte que fuiste un padre horrible y que deberías estar avergonzado por la manera en que te alejaste de mí, pero no. Este no es el caso. Lo que quiero decirte es… Te perdono.

Te perdono por no haber estado allí, porque eso me hizo una persona más fuerte, valiente, perseverante e independiente. Te perdono porque en realidad no me hiciste falta en ningún momento. Cuando era pequeña y en la escuela celebraban el día del padre, mi abuelo siempre estuvo allí. Si me preguntaban: “¿Dónde está tu papá?”, siempre contesté que no tenía, pero que la vida me había dado una segunda mejor opción. Él ya había sido padre, así que me enseñó absolutamente todo lo que debía saber.

Él nunca me habló mal de ti —a decir verdad, nunca me habló de ti porque nunca fuiste parte de nuestras vidas—. De él aprendí que debo ser agradecida por lo que tengo. Me enseñó a no rendirme y a no sufrir por nada ni por nadie, y a no creer que por el hecho de no tener padre, era menos o debía ser tratada de manera diferente.



Te perdono por empujarme lejos, porque eso me hizo encontrar nuevas armas para estar cerca. Mi abuela me enseñó a respetar y ser digna de confianza. Ella me enseñó a siempre serle fiel a lo que siento y a las personas que me rodean, porque mentir es lo peor que se le puede hacer a alguien. Ella nunca permitió que yo le faltara al respeto a los demás, y cuando lo llegué a hacer, me enseñó lo que en verdad era un castigo. Ella nunca tuvo miedo de castigarme.

Te perdono por no ser un padre porque gracias a eso mi mamá pudo tomar tu lugar. Ella tomó tu lugar desde el momento en que nací. Sacó adelante a dos hijos, consiguió un trabajo y siempre fue capaz de proveer para nosotros. A veces, no pudo darnos exactamente lo que quería darnos, pero yo siempre estaré eternamente agradecida por todo lo que hizo por nosotros. Ella fue a cada evento escolar, cada presentación y tiene fotos de todo los actos en lo que participé. Siempre ha estado ahí para todo y está orgullosa de mí por todos los recuerdos que he creado. Ella me ha demostrado lo que es el amor, y no te hemos necesitado.

Te perdono por todas estas cosas, porque yo sé que gracias a ello soy una mejor persona. Fui a mi primer día de escuela primaria sin ti, me gradué de la secundaria sin ti, voy a la mitad de mi carrera universitaria sin ti. He llegado a un acuerdo con lo que soy y con quién quiero ser. Ahora sé el tipo de padre que quiero para mis hijos.


No tenerte no ha definido mi éxito, al contrario, me motivó a buscarlo y a salir adelante. Y no para demostrártelo a ti, sino para demostrármelo a mí misma. Cuando miro a mi alrededor, tengo a mi familia que ha crecido con el tiempo, y las personas que han entrado y salido de mi vida han llenado el vacío que dejaste.

Te perdono porque el dolor que sentí por tu abandono me ha hecho invencible, porque he aprendido que si bien el amor de un padre es importante, el amor es incondicional y no importa de dónde venga. Tu ausencia me enseñó que el resentimiento no me lleva a ningún lado. He aprendido a perdonar. He aprendido a perdonarte.

Así que recuerda, tú no arruinaste mi vida cuando te fuiste. Mi mundo siguió adelante sin ti. Mi vida no ha sido mala porque no hayas estado en ella, al contrario, he sido una mujer feliz. Así que tú continúa con tu vida. No te atormentes por haberme abandonado.

Realmente espero que hayas encontrado la felicidad, así como yo lo hice. Y te perdono por ser el hombre que me creó, pero no me quiso.

miércoles, 17 de agosto de 2022

Hombre pierde la vida a días de comprometerse; joyería localiza a la novia con hermosa carta

Sin duda que una pareja se comprometa es un momento de felicidad tanto para ellos como para las familias de ambos, pero lamentablemente por medio de redes sociales se ha vuelto viral la historia de un joven que con toda la ilusión no pudo entregarle el anillo de compromiso a su novio, ya que falleció.


Por medio de Twitter, una usuaria compartió la triste historia de su primo. La joven menciona que su familiar estaba muy emocionado por un viaje que haría a una ciudad cercana de su hogar, ahí recogería el anillo de compromiso que había encargado a una joyería días previos. Sin embargo, el hombre falleció cuando se dirigía a su destino.

“Mi primo estaba desesperado por ese viaje, con el negocio que cerraba iba a comprar una casa para su nueva familia, iba a reencontrarse con una parte de la familia y hoy nos enteramos de que iba a buscar ese anillo, iba, iba, iba. Que fuerte como somos un ratito, una vez en la vida”, escribió @greciaisaabel en Twitter.

En su tuit, la joven compartió una imagen en donde se aprecia el anillo de compromiso y una carta que la joyería le envió a la novia de su primo. En el texto se lee que el joven primero se comprometió con su novia y le entregó un anillo de papel, pero al día siguiente acudió al local para comprar la joya.

“Tu pareja nos contactó el lunes 11 del mes de abril en horas de la tarde. Nos pidió el anillo más bonito comentándonos que se había comprometido el día anterior, pero no que no había entregado anillo, sólo uno de papel que hizo en el momento. Desde ese instante nos pareció un acto de amor muy especial causándonos una sonrisa porque esa es la verdadera muestra del amor”.

El hombre quedó en recoger el anillo de compromiso a más tardar tres días después, pero él nunca llegó, por lo que la joyería decidió buscar al joven por medio de redes sociales, fue por medio de ellas que se enteraron que había perdido la vida.

“Nos pareció a todos que nuestro deber era cumplir con su gesto y acto de amor, intentamos ubicarte al comienzo de la situación, así como notaste, pero no recibimos tu respuesta, por eso volvimos a intentar y esta vez lo logramos. Hoy te hacemos entrega de tu anillo de compromiso, es el símbolo de la promesa de estar siempre juntos, del compromiso del uno con el otro, de estar siempre en los momentos felices y en los momentos difíciles, que estamos seguros de que tu nueva estrella desde el cielo lo estará porque fuiste tú a quién escogió para su vida”.

Y es porque un anillo representa el presente, pasado y futuro, las ganas de seguir hacia una nueva etapa en la que se convierten en un matrimonio y avanzan hasta el futuro en el que el compromiso será irrompible, cuando es un verdadero amor especial.

“Te mereces recibir este anillo con todo el amor del mundo y en especial del cielo, estamos seguros que mientras los recibes y te lo pones él estará junto a ti sonriendo, porque de alguna manera lo cumplió.  Recuerda cuando un amor es real es hasta la eternidad y ahora tienes un amor eterno representado como una bonita estrella que hoy brilla en el cielo… que Dios y Alejandro, llenen de luz tu camino”


martes, 7 de diciembre de 2021

Mira bien de qué chica te enamoras, Dante Gebel

 

No te enamores de una chica inteligente, de una mujer que siente demasiado, que piensa y escribe mucho; tampoco la escuches o prestes atención a lo que dice, porque se meterá en tu corazón sin que te hayas dado cuenta. Ella podría reírse de alguna tontería en plena calle, cuando recuerde algún chiste o cuando decida ser ella misma en alguna reunión y convertirse en una persona interesante llena de cuentos y aventuras. Su risa podría ser muy franca y contagiosa; de hecho podría hacerte reír todo el tiempo; por cierto, además de genuina también es muy femenina, lo es con vestido de noche y zapatillas o con jeans y tenis, porque es mujer por su esencia y no por aquello que viste o calza; es natural.

Mejor disfruta de una chica trivial, simple, básica y en lo posible que tenga mala ortografía, ella te dará alegría sin sabor, de esa que no despierta emoción. Búscate una chica artificial que sólo se preocupe por su aspecto, de esas a las que les gusta mostrar únicamente su cuerpo; te vendrá bien en todas esas fotos y reuniones sociales. Enamórate de una chica que siempre te diga “Sí”, que no te contradiga en nada, de la que no pueda tener una opinión propia, créeme, será más fácil encontrarla, son de las que no dejan nada a la imaginación.

Deja de lado a aquella chica misteriosa, esa que es capaz de mostrar su lado salvaje cuando se siente cómoda y aceptada, porque será ese -aunque no lo creas- el momento en que resultará más atractiva que nunca. Aquella chica inteligente, que disfruta, que vive su autenticidad será todo un reto, mantenerla a tu lado no será sencillo.

Una chica inteligente sería capaz de narrar la historia más aburrida y hacerla parecer divertida, interesante, ocurrente. Esa que escribe hasta en una servilleta, será capaz de moverte algo más que el piso; en cambio, aquella chica que no escribe ni siquiera un papel para decirte cuánto te ama o que ni siquiera sabe enviar un mensaje de texto sin abreviar todo, será mucho más fácil de mantener a tu lado, llévala a fiestas, llenas de gente plástica que sólo asiste a aquellos lugares para que el ruido de la música les impida escuchar la tristeza y pobreza de sus pensamientos. Conquista a una mujer que no le guste pensar demasiado, ella será fácil a la hora de consentirla y hacerle regalos, para ella será cuestión de flores y chocolates, sin esperar más allá.

Porque ponte a pensar… si te enamoras de una chica inteligente, deberás escribir mucho, mantener una conversación o simplemente regalarle lo único que te exigirá siempre: “calidad de tiempo”. Ella necesitará que la enamores todos los días, hablándole, escuchándola, riéndose juntos; para ella cualquier regalo podría ser especial, pero nunca sabrás con seguridad qué es [cualquier regalo] porque ella retará tu creatividad. Este tipo de mujeres suelen ser muy pragmáticas y seguras, o te aman incondicionalmente o te dejan de amar para siempre.

En fin, enamórate de la que irrumpa en tus sueños cuando menos lo esperes, de aquella que te rete y te desafíe. Conquista a esa mujer que sin darse cuenta ya entró a tu cabeza, se metió en tu corazón y la imaginas en tu casa, contigo, a tu lado en medio del caos pero felices. Enamórala con frases inesperadas, con música que te conecte a ella, con deseos y mensajes que llegan a deshora sólo para recordarle que la extrañas. Enamórense.

Pero si descubres que ella es mucho para ti, porque reta demasiado tu mente y es única, corre a buscar a la chica superficial, que no lee, no escribe, ni piensa demasiado, la que no opina nada, nunca discute, la que a todo te dice que “sí”.

“No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma y mucho menos de una romántica que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una puesta de sol, el viento y no sepa vivir sin la música. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así; porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así… jamás se regresa.”                                                                                   ––   Martha Rivera Garrido

Autor: Dante Gebel

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Enamórate de un hombre así..., Fran

 


No puedo pedirte que te enamores de un extraño, eso es absurdo; pero, quiero pedirte que, al momento de entregar tu corazón, lo hagas a sabiendas de que quien está a tu lado, es un hombre que sabrá amarte y apreciarte por la mujer que eres.

Quiero pedirte, que te enamores de un hombre en serio; uno, que te persiga con la mirada, como un hombre enamorado; y que, se pierda en el brillo de tus ojos, aún en la oscuridad. Enamórate de un hombre, para el cual tú seas la única mujer en este mundo; y, que sea capaz de construirte un castillo, aunque solo tenga un lápiz y papel.

No puedo pedirte que te enamores de un hombre que lo haga todo; sin embargo, te pido que te enamores de un hombre que esté dispuesto a hacerlo todo por ti.

Quiero que te enamores de un hombre con la suficiente dicha para cocinar para ti por las noches, o cuándo estés cansada. Un hombre que pueda coser un botón de tu blusa favorita, para que puedas llegar a tiempo a esa reunión; y, por qué no, que te diga al oído que: “todo estará bien”.

Enamórate de un hombre que valore a Dios, a la familia y los amigos. Pues en la vida, necesitará de todos ellos. Y, si no te lo esperas, procura que sean solo algunos besos; pues, ya te será suyo tu corazón. 



Quiero que te enamores de aquel que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su mente está solo contigo. Cualquiera puede decir un “te amo”; pero, el amor se demuestra cada día, y en los pequeños: “te quiero”...

Quiero que te enamores de un hombre que procure llenarte de alegría; y que te haga sonreír, aún en tus días más difíciles. Enamórate de aquel hombre, que no se aproveché de ti, ni aún en tus momentos de vulnerabilidad. Un verdadero hombre te respetará, incluso, cuando tú no quieras.

Enamórate de un hombre que no haga alarde de los bienes que tiene; sino, que sepa apreciar y valorar todo aquello que ha vivido, las personas con las cuáles ha compartido y las experiencias que en la vida ha acumulado.

Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos; y luego, pasar el tiempo juntos: “quemando esas calorías”. Quiero que te enamores de un hombre que esté dispuesto a llevarte la contraria; y, que tenga un punto de vista distinto al tuyo. Así, en la salud, la distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que estará a tu lado: a pesar, de cualquier diferencia.

Enamórate de un hombre que te tenga presente a cada momento del día; y, que te llene la vida de detalles. Un hombre, que jamás te oculte lo que siente; y te diga, lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de alguien que sepa escucharte, aún en el silencio del olvido.

Enamórate de un hombre que sea libre, que sea tuyo; que te amé, y que se deje amar por ti. Enamórate de alguien que, aunque no sea yo, te haga feliz.

Al final, si aún no has comprendido, eres tan digna de este amor tan tuyo y tan mío, que aquél de quién te enamores sabrá, que: sólo un hombre real, es digno de ti.

No te conformes con menos...
Nunca bajes el listón de lo alto.

Autor: Fran, el Atic0

lunes, 13 de marzo de 2017

Me fallé, Michelle Cepeda

Soy una pendeja,
porque me enamoré.
Enloquecí.
Grité.
Lloré.
Salté.

Todo por un hombre que tenía dueña.
Y eso me hace ser una pendeja.

No me hare la víctima,
desde un principio lo supe
pero ¡mierda!

Nunca había mirado
unos ojos como los tuyos, 
una sonrisa tan torcida
y un porte tan excitante.

Nunca había conocido,
un alma tan noble,
alguien tan fuerte,
una esencia tan atrayente.

Hermoso por fuera y más por dentro.

Para mí,
el hombre perfecto.

Y sí,
me aproveché
de tu forma de mirarme y tratarme,
de mi juventud,
de mi extraña forma de ser
y mi inteligencia.

Yo necesitaba
probarte,
besarte,
tocarte,
absorberte,
atraparte.

Y lo logré
pero a la vez fallé.

Había salido con otros hombres antes de ti,
nunca me había enamorado
¿por qué de ti, si lo haría?

Y ahí estuvo el fallo,
en ningún momento contemplé
que tus besos me robarían el aliento,
que tus abrazos me darían calor,
que tu voz tocaría cada fibra de mi ser
y que tus caricias me enchinarían la piel.

Nunca pensé que al estar entre tus brazos
me olvidaría de mí misma,
de mis problemas,
de nuestra mala situación.

Nunca imaginé que al mirar tus ojos me olvidaría
de cómo hablar,
cómo renegar,
cómo respirar...

Pero lo que nunca pasó por mi mente fue que te irías,
que me partirías en dos,
que me destrozarías,
que mi corazón se iría contigo,
que ella sería mejor que yo.

Autor: Michelle Cepeda

jueves, 9 de marzo de 2017

Cuando no eres la mujer de la que la gente se enamora, Candela Duato

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Y era bastante simple, casi para reírse.

Me han repetido una y otra vez que el amor verdadero debería de ser mi prioridad número uno en la vida. Me he visto condicionada a aceptar y creer que debo experimentar este amor, pero que todavía no estoy lista para ello. Todo con la esperanza de que llegue alguien que me diga las palabras mágicas.

Nunca he experimentado lo que se siente cuando una persona te confiesa su amor eterno. No es que nunca me haya enamorado. Es más, me he enamoré hasta la última fibra de mi ser. Pero nunca nadie se ha enamorado de mí. Nunca me ha pasado que alguien haya hecho algo tan romántico para mí, que haga que tiemble.

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Tal y como explica Harnidh Kaur, la razón por la que esto sucede es bastante simple, casi para reírse: Nadie se ha enamorado de mí porque no soy el tipo de mujer de la que te enamoras.

Soy complicada. No puedes simplemente tomar mi amor y empaparte de él. No, también tú tendrás que ceder, y eso te costará. Puede que decidas marcharte de mi lado porque encontraste a una chica que te satisface en vez de una mujer que te haga pensar.

No soy esa mujer a la que tienes que proteger, porque no soy tan frágil como para romperme. Estoy endurecida. Tengo cicatrices de batalla que quizás se parezcan a las tuyas. Y no me avergüenzo de ellas. Son mías y son parte de mi historia.

Sí, probablemente sea esa mujer que respetas, o esa mujer a la que admiras. O la mujer que te gustaría encontrar en casa cuando llegues del trabajo. La mujer que buscas cuando necesitas fuerza y apoyo, pero no soy la mujer de la que te enamoras. No soy la chica con la que quieres pasar horas simplemente mirándola. Esa chica que es tan delicada, que te dan ganas de pelear contra el mundo por ella. No. Soy fuerte, tozuda y peleona. No voy caminar detrás de ti, voy a caminar contigo. Voy a empujarte tanto -o más- de lo que me empujo a mí misma.

No soy la mujer de la que te enamoras, soy esa mujer a la que aprendes a amar. Y me siento bien con eso, porque sé que, el día que alguien me diga que está enamorado de mí, será real. Será un amor por el que valga la pena luchar.

Y eso es lo que todos merecemos.

Autor: Candela Duato

martes, 7 de marzo de 2017

Un amor verdadero, Autor desconocido

"Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana, mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno, sufrió un infarto y cayó. Mi padre la levantó como pudo y, casi a rastras, la subió a la camioneta. A toda velocidad, sin respetar semáforos, la condujo hasta el hospital.

Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló; su mirada estaba perdida. Casi no lloró.

Esa noche, sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia, recordamos hermosas anécdotas y él pidió a mi hermano, teólogo, que le dijera donde estaría mamá en ese momento. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, y de conjeturas de cómo y dónde estaría ella.

Mi padre escuchaba con atención. De pronto pidió que lo lleváramos al cementerio.

"¡Papá!", respondimos, "¡son las 11 de la noche, no podemos ir al cementerio ahora!".

Alzó la voz, y con una mirada vidriosa dijo:

"No discutan conmigo, por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años".

Se produjo un momento de respetuoso silencio, no discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador. Con una linterna llegamos a la tumba. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos, que veíamos la escena conmovidos:

"Fueron 55 años... ¿saben? Nadie puede hablar del amor verdadero, si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer".

Hizo una pausa, y se limpió la cara. "Ella y yo, estuvimos juntos en aquella crisis. Cambié de empleo...", continuó. "Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de los seres queridos, oramos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores... Hijos, ahora se ha ido, y estoy contento, ¿saben por qué?

Porque se fue antes que yo. Ella no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto, que no me hubiera gustado que sufriera...".

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado en lágrimas. Lo abrazamos, y él nos consoló: "Todo está bien, podemos irnos a casa; ha sido un buen día".

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor; dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, ni con el sexo, más bien se vincula al trabajo, al complemento, al cuidado y, sobre todo, al verdadero amor que se profesan dos personas realmente comprometidas".


Autor desconocido

lunes, 6 de marzo de 2017

Para el hombre que huyó de mi vida, Iliana Cobian

Un día antes del caos, habías charlado conmigo como siempre, habías dicho un ‘te amo’ de buenas noches, y yo, había caído dormida tranquilamente, imaginándome ser la mujer de tu vida.

No había noche que no repasara mi vida a tu lado, cada minuto lo relacionaba contigo, eras el hombre definitivo para mí.

Suerte la mía aquella mañana donde recibí tu mensaje, porque sí, ni la cara pudiste darme.

En aquel mensaje decías que no podías mas con la relación. "Que yo era una gran mujer, pero no era la tuya; que me deseabas lo mejor", ¿pero qué carajos?, lo mejor eras tú.

Me llené de rabia y tratando de no tirar el celular al piso, junto a todas mis ilusiones, te respondí con el odio que jamás había sentido antes, te dije que no quería saber más de ti, que eras un cobarde, poco hombre, que había dado todo de mí, como nunca antes. Te dije que eras un hombre que no sabía valorar el amor puro que te entregaba, con el cólera apoderándose de mí, en pocas palabras te dije que te fueras a la mierdx.

Lo sabes, ese día maldije tu nombre y a tu futura descendencia, te envié al infierno y deseaba que no regresaras más.

Pero a las horas… en mi interior seguía amándote y me sentía estúpida, ¿cómo voy a amar a quién me desprecia? ¡Soy una idiota! me decía cada que recordaba las veces que te escuchaba decir ‘te amo’. ¿Desde cuándo lo dejaste de sentir y mentías?...
Jamás lo supe. 

Me nuble días, semanas y meses. Me puse gris, me sentí lastimada. Descuide mi aspecto físico, mi pelo era un desastre, como en ese momento sentía que lo era mi vida. Pasaba noches sin dormir, mis ojeras llevaban tu desgraciado nombre, los recuerdos perforaban mi cerebro, sumándole aún la negación de que lo nuestro había terminado.

Viví un infierno cuando te fuiste. Pero ese mismo infierno me cocino un nuevo cuerpo, me desinfecto de los errores que cometí contigo, forjo a una mujer más sabia y sobre todo me hizo entender lo equivocada que vivía por querer aferrarme a quién no quería ser más mi compañero.

Hoy te agradezco, en donde quiera que estés, el que me hayas dejado aquel día, si no lo hubieras hecho, no hubiera conocido lo fuerte que soy, ni hubiera alimentado mis talentos y ser lo que hoy me enorgullece.

Autor: Iliana Cobian

viernes, 3 de marzo de 2017

¿Y tú, cuántos años tienes?, Enric Sánchez

De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no, nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Yo la verdad es que no lo sé. Ni me importa.
Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuántos de ellos hemos vivido.
Yo prefiero decir que tengo:

42 miradas que me han hecho sonreír y un par que me desnudaron el alma.
Tengo 2 “Te quiero” suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante no me quería a mí.
También tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está.
Tengo unos 35 “Lo siento” de los cuales 3 jamás me perdonaron.
Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6.
Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos. Y solos. Y tristes.
Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban.
También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años.
Tengo 10 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 105 sonrisas por compromiso.
Tengo 9 deseos de infancia que nunca cumplí.
Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después.
Tengo unas 5 camas donde me acosté sin querer estar y 1 donde hubiera matado por despertar.
Tengo 5 errores que volvería a cometer y 2 de los que me arrepiento mucho, aunque solo un poco.
Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3.
Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero.
120 conciertos, 350 películas… y no soy capaz de contar las canciones.
Tengo 31 tardes en un parque viendo la vida pasar con mis amigos.
Y 500 tardes más recordándolas unos años después.
Tengo 5 adioses. En dos de ellos nunca quise despedirme en realidad.
Tengo 1 solo Dios el cual nunca me ha fallado.
Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado.
Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.
Y no tengo ni puta idea en cuántos años cabe todo eso.

Autor: Enric Sánchez

jueves, 2 de marzo de 2017

Los lunares de tu espalda, La chica de Alhehí

Tenía la espalda tatuada de lunares, y yo... bueno, yo disfrutaba contándolos durante toda la noche.
Yo jugaba con sus lunares uniéndolos en una línea. 
Ella decía que no era justo tener que encariñarse de gente que más tarde o más temprano va a desaparecer.
Yo la miraba con ternura como si la mujer que me follé anoche hubiera amanecido como una niña pequeña a la que le han quitado su juguete favorito. 
Todo el mundo acaba marchándose, ella decía que cada vez que alguien desaparecía dejaba rastro en su piel y que cada lunar no son más que puntos de las personas que han ido pasando por su vida. 
Ella decía que la vida es una línea y que la línea está hecha de diminutos puntos, como un abrir y cerrar de ojos. 
Yo la miré, y la vi llena de lunares que fui besando uno a uno. Tenía uno justo detrás de la rodilla que con rozarlo le daba la risa. Otro justo debajo del lagrimal del ojo, también tenía uno debajo del pecho. Y tenía otro justo debajo del ombligo, ese aun duele, susurraba mientras lo besaba.
Somos puntos en la vida de algún alguien lleno de lunares.
Ella sabía que todo acaba desapareciendo. Primero duele, para qué vamos a mentir, pero después ves ese lunar que te trae recuerdos, recuerdos de tiempos que en tu memoria parecen presentes y ahí es cuando por fin ves el punto que formará parte de la línea de tu vida. 
Yo acabaré desapareciendo de su vida, y aparecerá un nuevo lunar. No sé cuánto tardará, tal vez un año, tal vez siete o quizá treinta. Pero cuando aparezca en su espalda o en su pequeña cintura solo podré darle las gracias por dejarme formar parte de esos puntos suspensivos.

Autor: La chica de Alhehí, (invictaverba)

miércoles, 1 de marzo de 2017

¿...Y qué tal si me perdono?, Male Capetillo

Me he sentado a tomar un café conmigo misma frente al espejo y me descubrí alzándome la ceja como siempre, entonces me dije a mi misma que ya estuvo bueno de ser tan dura a veces y que deberíamos probar, simplemente, perdonarme... Me perdono por dejarme en último lugar infinidad de veces, me perdono por hacerme pedazos para completar a otros, me perdono por no tener tiempo para mí, me perdono por no hacerme caso y tropezar con el mismo obstáculo una y mil veces, me perdono por poner mi salud como un pendiente y no como una prioridad, me perdono por haber hablado de más, me perdono por haberme callado, me perdono por confundir resignación con tolerancia, me perdono no gastar en mí lo que sin reparo gasto en alguien más que a veces no lo merece, me perdono por mentirme, me perdono por no verme al espejo más seguido, me perdono por no ser más amable conmigo misma, me perdono por no tenerme paciencia ni tener constancia, me perdono por ser tan ruda cuando se trata de mí, me perdono no encajar en un molde, me perdono por no permitirme muchas cosas, me perdono por no disfrutar de otras tantas,

me perdono por no valorar los momentos que valen la pena y darme cuenta muy tarde... ... Mi misma, me dije, debemos aprender a soltar, a dejar ir, a perdonar... Debemos hacer frente común contra el mundo que no está en nuestra contra, simplemente es el mundo y la gente es gente, con lo bueno y con lo malo, a veces solo estamos parados en el camino equivocado con alguien que viene a todo pulmón y nos arrasa sin miramientos... No hay explicaciones ni justificaciones... Es así, sucede... Mi misma, sabes, necesito tu apapacho, tu abrazo, tu complicidad, he aquí el trato... Menos reproches y más amor... Menos revivir el momento y más perdón... ¿Y si me perdono? Ampliamente y de verdad, sin echarme en cara después mi errores, sin pensar en un problema toda la noche, sin sentir un punzada con un recuerdo corrupto cruzándonos la mente... ...¿Y si me perdono mis errores y pasado? Si, me perdono, si me acepto y me corrijo, si me acomodo las piezas si me reseteo la memoria y el corazón... ¡Sí me perdono!

Autor: Male Capetillo Cabrera

martes, 21 de febrero de 2017

Lo intentamos aquella vez, Malena

Nos conocimos aquél día y decidimos jamás separarnos, pasaban los días sin pensar en el mañana sin pensar en un futuro entre nosotros dos, nos veíamos lo justo y necesario no nos importaba demasiado si no hablábamos o si no nos veíamos durante una semana, sólo nos importaba cuando hablábamos de vez en cuando si el otro andaba bien y si no lo estaba tampoco nos deteníamos mucho a preguntar por que estaba asi ni nada.

Hasta que nuestras charlas se empezaron a volver más intensas, más largas, más detalladas, o al menos de mi parte era todo eso, durante todos esos días yo te hablaba, todos los días porque sentía la necesidad de saber cómo estabas y si no estabas bien ayudarte, no sólo preguntarte, si estabas bien intentaba que compartieras esa alegria conmigo pero no funcionaba nunca llegaba, hasta pensar yo misma que era demasiado densa.

Así por mucho tiempo siempre era lo mismo, siempre era yo quién sentía algo, hasta que me di cuenta que sentía algo muy fuerte que jamás sentí, no me importaba ser densa porque yo sólo quería saber de vos y que sepas que estaba para todo…

Llegó el día en el cual te dije todo lo que sentía, que ni yo sabía como explicártelo ni sabía qué era, te lo conté por el simple echo de que teníamos una gran amistad. Fue la primera vez que no tuve miedo de expresarme por perder una amistad, porque sabía que eso no iba a pasar.

Vos quisiste de alguna manera alejarme, para que no me enamore, pero ya era tarde…

Ese fue el momento en el que intentamos alejarnos…


Autor: Malena 

jueves, 16 de febrero de 2017

Apariencias, Loreber

Soy el típico chico al que le gustan las chicas de grandes pechos y lindos cuerpos. Me fijo en lo físico. Un día un compañero del curso me dijo, “una amiga mía gusta de vos”, me lo dijo por Facebook y me pasó el de ella. La agregué. Para mi sorpresa era una chica de mi escuela que siempre me la encontraba. Siempre pensé que estaba loca. No era de mi gusto, era gordita y no era muy atractiva. Sí lo era, yo no lo veía. Comenzamos a hablar, era divertida y graciosa. Hablábamos mucho por chat. Un día me la cruce de frente y solo nos saludamos. A la semana me atreví a preguntarle si yo le gustaba. Ella me respondió que sí, pero como a mí no me gustaba, decidí mentirle diciéndole “te daré una oportunidad”. Ese mismo día una chica muy hermosa y delgada me dijo que le gustaba y estuvimos juntos. Al poco tiempo empezamos a salir, mientras que a la chica de mi escuela aún le mantenía la ilusión. Un día ella me vio con “mi novia” (la chica hermosa) y yo le dije que de verdad no la quería lastimar, pero que ya estaba saliendo con otra persona. Ella entristeció y se marcho. No hablamos por semanas. 
Un día viernes encontré a mi novia con otro chico y se me vino el mundo abajo, fue horrible, entonces volví a casa y vi a la chica de mi escuela conectada, le hablé con 0 esperanzas de que me respondiera, pero para mi sorpresa, respondió, “hola, bonito, ¿Cómo estás?”. Estaba con la misma alegría de siempre. Los días pasaban y no había día en que no le hablara, aunque solo fuera por tonteras, igual ella siempre respondía paciente y tierna. 

Pasaron varias semanas y un día le pregunté “¿Aún me quieres?”, ella respondió, “¿De qué forma?”, “¿Aún te gusto?”, pregunté insistiendo. Ella se demoró en responder. En su muro había publicaciones seguidas de un chico, hasta que ella me lo confirmó, “estoy saliendo con alguien”, en ese momento sentí un vacío muy grande, no entendía mucho por qué, pero dolía, “ah…” respondí, no pude escribir nada más. En ese momento pensé que esto habrá sentido ella cuando yo la rechacé. Solo nos saludábamos, nunca hablábamos en persona. Hasta que un día me atreví a acercarme a ella, estuvimos conversando un rato largo. Cuando nos íbamos iba ella, un amigo mío y yo, tomé su mano. El roce de su mano con la mía me causó una extraña sensación. Sentí ganas de no volver a soltarla nunca más. Ella llevaba 5 meses de relación, se veía feliz, mientras yo solo quería abrazarla, por lo que decidí hacerlo. En ese instante sentía deseos incontrolables de no querer soltarla nunca más. Quedamos de acuerdo en salir otro día y así fue, tome su mano de nuevo. Había más cercanía. Ella sonreía y bajaba la vista, entonces entendí, me enamoré de ella. No me importaba su físico, solo no quería separarme de ella nunca más. Ella ahora lleva 9 meses de relación y yo he estado con muchas chicas, pero sigo enamorado de ella. De vez en cuando, solo cuando ella me lo permite, la visito. Ella no sabe lo que siento y jamás lo sabrá. Se casará dentro de poco pero no puedo evitar eso, quiero su felicidad, aunque sea lejos mío. Esta enamorada de otro, pero no de mí. Perdí la posibilidad de que ese amor sea mío. He besado muchos labios, imaginando como sería rozar los de ella, he dormido con muchas mujeres, imaginando su cálido cuerpo al lado mío, pero lamentablemente, ya no será nunca. Ella no me pertenece, ella no me quiere a mí. Si leíste hasta el final no pierdas a la persona que está a tu lado, menos por su físico. Ámala por lo que es, su inteligencia, su ternura, su valentía, sus defectos y virtudes. Ámala todos los días, y si se acaba, demuéstrale que peleaste hasta el final. Yo perdí a esa mujer, yo perdí a mi primer amor... NO LO PIERDAS TÚ.

Fuente: Loreber

miércoles, 15 de febrero de 2017

Basta ya, Benjamín Griss

Basta ya de pronunciar tu nombre a otros como si tú fueses la octava maravilla.
Basta ya de llorarte cuando tú ni siquiera contestas mis llamadas,
que ya lo he dejado todo atrás,
que ya me he rendido hace tiempo,
que ya he quemado nuestras fotografías,
pero, joder,
a veces no puedo sacarte de mi cabeza.

Pero basta ya de echarte de menos,
de necesitarte en cada rincón al que voy,
en cada persona en la que te encuentro,
a veces recuerdo que tú no dabas nada
cuando yo te regalé hasta esas partes a las que me aferré
como si yo fuese un náufrago y tú la tabla
a la que me agarré,
y luego te llamé mi salvavidas.
Y tú seguías sin darte cuenta
que yo por ti mataba
a todos los dragones
que te tuvieran encarcelada.


Basta ya de odiarte en cada canción
porque las cosas no fueron como yo quería,
salieron doliendo las hijas de puta,
y eso era lo último que quería:
que te convirtieras en esa canción,
que uno escucha muchas veces,
y al final termina odiando.

Basta de hacerte un hueco en cada plan que trazo,
ya no quiero que seas mi plan A,
ni mi lado izquierdo de la cama,
ni la primera opción en la que piense
cuando
quiera
huir
lejos
de
mí.
Y me dé el peor de los portazos
al encontrarte con los brazos cruzados,
y no quieras abrírmelos nunca más.

Basta de ti,
basta de querer escuchar tu voz
entonando tu canción favorita
mientras me dices que soy tu verso favorito.

Basta,
vete,
toma estas partes,
son tuyas,
te pertenecen.
Pero no te quedes en mí.

Vuela, Amélie,
vuela alto
y lejos.
Ya otros horizontes te esperan,
ya otros lugares te hacen un hueco,
ya otras canciones hablan de ti,
ya otras manos quieren tocarte,
ya otras flores sueñan con que las cortes
y te las pongas en el pelo,
ya otros amaneceres sueñan con despertarte.

Espero que tengas un buen viaje
y una buena y extraordinaria vida,
que yo seguiré aquí,
justo donde dejé de ser yo
y me convertí un poquito tuyo.

 Autor: Benjamín Griss

martes, 14 de febrero de 2017

El amor es subjetivo, AlternoAmor.

El amor es ese sentimiento que construye puentes entre dos personas que no saben cómo nombrar las sensaciones que comparten, esa intensidad que mueve dos almas al querer compartir su mundo más íntimo que con nadie más se siente capaz de contar, a olvidarse de la vergüenza, de confiar que alguien más podrá cuidar tu corazón como sólo tú sabes cuidarlo. Cada detalle, que se expresa en un abrazo, el fuego o la ternura que puede esconder tras un beso, la calidez de unas palabras para el ser amado. Es como una caricia al corazón, la única forma posible de volar sin despegar los pies del suelo porque te brinda una seguridad el no tener dudas de que vive en ti, cuando sabes que esa mirada no quieres dejar de verla nunca más.

El amor fortalece, teje lazos, entrelaza cuerpos, construye y forja a un mejor ser humano, cuida y protege contra todos los males del mundo; se funde en un sentimiento que va al unísono compartiendo un mismo rumbo, sueños que parecían inalcanzables; hace todo posible, logros para llegar a un fin común, la armonía de la felicidad conjunta.

No es egoísta, porque quiere el bien del otro, tanto como el propio. Te da una capacidad de escuchar acordes y recordar momentos que fueron felices, te hace ver al ser amado en todo lugar, con pequeños recordatorios que es por esa promesa diaria de amor, que sigues adelante, que te impulsa a dar lo mejor de ti mismo.

Y es que todos tenemos dentro en un rincón secreto, la capacidad de amar, ya sea a una persona, una mascota, una amistad y sobretodo a uno mismo; sólo es escucharnos, dejar que fluya para que tu cuerpo se inunde de ese calor que produce sonrojarte con una sorpresa como es amar y ser correspondido; es la mejor experiencia que pueda existir; pero no por ello se debe olvidar que es un regalo que se debe atesorar, seguir alimentándolo diariamente, provocando que la otra persona siga sintiendo que el amor no se acaba, que ha permanecido en los dos. Es esas ganas de creer que habrá un siempre, aunque en todos lados te digan que no existe, porque también es una lucha diaria contra la costumbre, la rutina que provoca saber que alguien está ahí para ti.
                 
También es capaz de sanar almas, de cambiar ideas, credos; te ayuda a entender que es con esa persona con quién quieres estar, sin necesidad de leerlo en ningún lugar, sin previo aviso, algo dentro te dice que dentro de la otra persona te puedes quedar, es tu hogar. Porque no hay necesidad de aprender, de que otros te lo confirmen, el corazón te dicta el sentimiento que acelera tu corazón, que te da la paz de sentirte fuerte a su lado, de saber que estabas completo antes de su llegada pero con su presencia te ha complementado, te ha dado lo que en ningún otro corazón ha funcionado.

Tiene la capacidad de transformarte, pero antes de querer compartir tu amor, debes poder verte al espejo y sonreírle a tu reflejo. Incluso con cada imperfección que puedas encontrarte, es tu esencia, lo que te define, eres quién estará incluso cuando nadie más este disponible; y será ahí cuando te sepas completo, sin la necesidad de que alguien más llene los recovecos que ha dejado tu soledad y el pasado; cuando serás capaz de entregarte sin miedo, ni expectativas, sólo desearás que día a día, el amor crezca y permanezca mientras sea puro, sano. El verdadero amor no distingue de género, de orientación, de fronteras o distancias; cuando dos caminos se han cruzado por una coincidencia, por un para qué; es ahí cuando aunque el mundo gire en su contra, el amor triunfa sobre todas las cosas, moviendo los hilos para que el destino cumpla su cometido y se cumpla el sueño de amor, el amor que todos soñamos una vez vivir.

Autor:
Alterno Amor.

lunes, 6 de febrero de 2017

Carta de despedida del amor de mi vida, Juank2k


Sabes que siempre se me ha dado mejor escribir que hablar por eso he decidido despedirme así, si estás leyendo ésta carta es porque todos mis intentos han fracasado, ésta vez si he luchado, además más que nunca, prácticamente he llegado a arrastrarme y humillarme, he dejado correr el tiempo pero no me ha ayudado, he hablado con personas cercanas a ti pero me han confundido aún mas sobre tus sentimiento, he ido detrás tuya como jamás pensé que iría, pero todo ha sido en vano, me he estrellado una y otra vez contra un muro de piedra, ya me doy por vencido, no puedo seguir más así, tengo que comenzar a ordenar mi cabeza que desde que lo dejamos no sabe aún siquiera donde está, hasta ahora he estado como en un sueño, una pesadilla de la que me he intentado despertar una y otra vez y no lo he conseguido…

Es curioso y no se si será una de esas casualidades que hace el que está ahí arriba pero un día como hoy hace exactamente 5 años recibí un sms de alguien preguntándome si tenía Messenger y tres semanas después empezaría la historia más importante y feliz de mi vida… que por desgracia o mala voluntad del destino hoy finalmente acaba.

Por mucho que me duela o por mucho que no quiera a partir de hoy no me queda más remedio que empezar a olvidarte, olvidarme de tu pelo, de tus ojos, de tus miradas, de tus lágrimas, de tu sonrisa, de tus labios, de tus besos, de tus manos, de tus caricias, de tu voz, de tus te quieros, de tu mal genio, de lo cabezota que eres, de tu olor, de tus abrazos, de despertarme a tu lado, de las promesas que no he podido cumplir, de la niña que siempre desee tener contigo, de compartir una vida, un sueño, una ilusión, de enfadarme contigo por tonterías, de verte seguir creciendo, de acompañarte a comprar ropa, de nuestros paseos, de nuestros viajes, de las horas muertas que hemos pasado juntos sin ni siquiera hablar solo sintiéndonos juntos, de volver a ver una película contigo, de ir a cenar juntos, de tus ensaladas de pasta, del cocido de tu madre, de las tortillas de espinacas, de todo lo que perdido y he ganado contigo, de los momentos buenos, de los momentos malos, de tu madre, de tu padre, de tu hermana, de tu gente, de que te quiero, de que te amo, de que eres la mujer de mi vida… 

                              
Como ves son tantas y tantas cosas, aparte de todos las que se me olvidan, que no se cuanto tiempo necesitaré, pero intentaré cada día ir olvidando una a una, no se si algún día lo conseguiré y lo peor de todo es que quizás pueda olvidarte pero no creo que nunca pueda dejar de quererte.

No eres mejor ni peor que nadie, simplemente eres tú, con tus cosas buenas y tus cosas malas, con tus defectos y con tus virtudes, ahora echo de menos incluso tu mal genio, porque yo soy un reflejo tuyo, un reflejo de tu persona, sin ti me falta algo, no me siento lleno, es como si me hubieran quitado una parte de mi mismo, como si me hubieran arrancado la mitad de mi cuerpo y solo estuviera viviendo con una sola mitad.

Teníamos una historia increíble, una historia que era envidia de mucha gente, ahora me he dado cuenta de que mucha gente nos tenía envidia, envidia de que dos personas tuvieran un amor tan grande que ellas en su vida conocerán, envidia de que dos almas gemelas se hubieran encontrado, de que existiera el amor verdadero, el amor puro, donde no existían los intereses, el amor que solo puede surgir cuando dos niños que todavía no conocen la dureza del mundo se enamoran, una historia que empezó gracias a ti y que por mi culpa ha acabado…

Ya solo me queda pedirte perdón, perdón por todas las veces que te he hecho sufrir, perdón por mis enfados tontos que han sido muchos, perdón por comportarme tantas veces como un crío, perdón por darme cuenta de todo tarde, perdón por dejar que esto acabara… y darte las gracias, gracias por hacer que esto empezara, gracias por haber estado ahí siempre, gracias por haberme querido, gracias por haber sido tan buena conmigo, gracias por habérmelo dado todo…

Siento de verdad no poder ser tu amigo, pero es superior a mí, ha sido demasiado lo que he vivido contigo para verte como una simple amiga, de verdad que lo siento pero te prometo que intentaré saludarte si nos vemos, de verdad que intentaré no apartar la mirada, pero quiero que sepas que si lo hago es porque se me parte el alma cuando te veo, el simple hecho de tenerte delante y no poder tocarte es algo que me desgarra por dentro, si lo hago perdónamelo por favor…

Estoy seguro de que nadie te querrá nunca tanto como yo, pero deseo que alguien pueda hacerte feliz y pueda cumplir tus sueños, ojala hubiera tenido una oportunidad porque ese estoy seguro que hubiera sido yo, pero no ha podido ser, ya verás como alguien se cruza en tu camino.

Autor: (Juank2k, extraída de un foro)

viernes, 3 de febrero de 2017

Ella era, Señor Prohibido

Ella no era como todas esas chicas de afuera. Ella era una chica extraordinaria en un mundo ordinario. Tenía una sonrisa que la luna envidia, una mirada tierna, sin malicia.
Ella era la única chica que leía, siendo tan chica pensaba más que las demás niñas a su edad.
No estaba casada con la social media y no estaba obsesionada con la estética pues pensaba que la belleza no se crea, se vive con ella. Y que los maquillajes son sólo máscaras que ocultan la verdad.
Usaba el color rojo de vez en cuando en los labios pero no era más que un signo de precaución.
No pensaba en tener una relación con un chico normal, sabía que la mayoría solo le hablarían de cosas bonitas para llevarla a una cama, y ella no quería estar embarazada como las chicas de su edad. No, ella sabía que a su edad debía viajar y ver hasta dónde podía llegar y es que en eso decidía su felicidad.
Ella prefería estar con su mejor amiga a ponerse una borrachera de prepa.
Ella sabía que nadie tenía un tema distinto de que hablar, si no era de ropa, sexo y drogas.
Te lo juro ella era otro mundo y tenía en sus ojos el brillo del sol. Su piel era blanca como la nieve.
Era preciosa e inteligente, y más que eso llevaba tatuada en su mente "conciencia, libertad y respeto".

Para mí ella era perfecta y siempre lo será.


Autor: Señor Prohibido

jueves, 2 de febrero de 2017

Carta a quien será el amor de mi vida, Dragitza Rastegorac Grubisic

Mi (futuro) amor:

Quiero que sepas que esto es nuevo para mí, cada palabra, cara mirada, cada “te quiero”, aun no son 100% parte de mi ser, pero a la vez salen de lo más profundo de mi corazón. Tengo años imaginando tu sonrisa, tu mirada, tu voz, ahora sé como son y no sé que decir…creo que es amor, pero no estoy segura, no me había sentido así antes. Tengo miedo, no puedo decir que no, mi corazón esta viajando a mil por hora a lugares desconocidos, no sueltes mi mano, por favor.


Quiero que sepas que nunca he amado, pero he querido y me han roto el corazón. He regresado en mis pasos para recoger los pedazos, los he vuelto a unir, y ahora te lo doy, con cicatrices sí, pero late por ti. Guárdalo sin miedo pero con cuidado. Sé que crees que soy fuerte porque ando sola por la vida, pero te confieso que por dentro soy arena…caigo para levantarme de nuevo. No dejo que nadie lo sepa ¿guardas mi secreto?

Soy una caja de sorpresas, voy a querer escribirte muchas cartas, hornear pasteles, llamarte en la madrugada sólo para escuchar tu voz…pero también voy a hacer cosas sin avisarte, y te pido disculpas, no estoy acostumbrada a que alguien esté pendiente de mí. Estoy aprendiendo a equilibrar de nuevo mi vida. Tu llegada es el terremoto más dulce, pero aun así, has desordenado algo dentro de mí, y estoy aprendiendo a vivir así.

No sé discutir sin llorar, no sé ceder, nunca me he peleado con alguien tan importante como tú. Estoy loca, voy a gritar y hacer un berrinche, porque busco que me calles con un beso. Cállame y luego conversamos un acuerdo, pero primero bésame. Dame la mano al caminar, lo sentiré extraño pero me gusta. Si algún día quieres llorar, hazlo, limpia el alma; jamás pensaré que eres débil; eres fuerte por mostrar tus lágrimas.

Dicen que lo bueno llega a los que esperan, esperé bastante por ti y ya te encontré y tú me encontraste. Gracias por cruzarte en mi camino y no pasar de frente. Gracias por tu mirada, por tu corazón, por tu sonrisa, iluminan mi vida más que un millón de estrellas. No soy cursi, creo que estoy enamorada de ti. Juro leerte esto cuando te conozca. Te quiero como siempre y para siempre.


Yo.

Autor: Dragitza Rastegorac Grubisic

martes, 31 de enero de 2017

Trenza tus tristezas, Paola Klug


Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.

Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.

Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.

Autor:
Paola Klug

lunes, 30 de enero de 2017

No me gusta, M. Sierra Villanueva

"A mí no me gusta la gente que se va sin despedirse, tampoco el silencio que atropella las palabras, ni el regreso que dura un segundo. 
No me gusta la gente que es intermitente, que se cree ola, que va y que viene.

Esos que abren una oportunidad, que hablan desde la ventana y cuando uno abre la puerta, ya se tienen que ir.
No me gustan los que de repente te abrazan y cuando miras al lado dejan vacíos, ni siquiera dicen "hasta luego".

A mí que me quieran constante, no digo que sea en línea recta, pero que estén, que se sienta de corazón a corazón el mismo "te quiero". Que si se van, tengan la cortesía de al menos cerrar la puerta, que si tienen que ausentarse que al menos lo dejen saber para no estar a las mismas horas esperando su regreso.

Mira que el café se enfría y las ganas también. Mira que uno se cansa de mirar, de hacerse preguntas, de tratar de encontrar respuestas.

A mí no me gusta la gente que usa muchos puntos suspensivos, que se van corriendo y uno no sabe si vendrán a las seis como de costumbre, o si terminarán la historia ahora o más tarde. A mí que me digan "espérame o adiós", conmigo que sean claros de una vez, porque eso de andar en la incertidumbre de dar pasar la página o cerrar el libro, no me gusta."

Autor: Cap. 2016 pág. 256 de 366, M. Sierra Villanueva