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martes, 18 de octubre de 2022

Perrito sin familia, busca hogar en un automovilista

Los perritos en situación de calle son animales que sufren todos los días. Ya sea por el fuerte clima o los constantes ataques por parte de algunas personas, los peludos buscan mejorar su calidad de vida e intentan encontrar a una persona que les salve la vida. Tal como Jhanery Camarena, quien afirma que ella no encontró a su mascota, la mascota la encontró a ella.


La joven compartió, mediante sus redes sociales, el momento en que un lomito corrió junto a su auto para que se detuviera. Al ver cómo pedía que pararan el auto, Jhanery optó por frenar el vehículo y descendió, junto a su pareja, para ver cómo estaba el animal. En cuanto bajaron, el perrito comenzó a brindarles cariño y la pareja no se pudo resistir al amor.

La historia de la joven cautivó a cientos de usuarios en la dicha plataforma y había quienes preguntaba por su salud y cuál había sido el desenlace.

La joven confesó en otro video que adopto al perrito y ya cuenta con 7 mascotas que están a su cuidado y todas tienen las vacunas y están esterilizados.


Renato, como ahora se llama el peludo, cautivó a miles de usuarios de la plataforma de videos cortos, TikTok, quienes preguntaban por su salud. Camarena explicó, en otra publicación, que es dueña de siete perritos más y cada uno de ellos “tiene sus vacunas y está esterilizado porque al ser sus tutores tenemos que ser responsables en todo aspecto de ellos”, señaló.

El video ya suma más de 800 mil reproducciones donde se pueden leer mensajes como: “Ellos nos eligen con amor....que Dios los proteja”, o “gracias por su amor a los perritos darles un hogar y ustedes ganan fidelidad”.

Jhanery suma más de tres mil seguidores en su cuenta, sin embargo, cada uno de ellos pide que narre más de los lomitos: “les iremos presentando la historia de cómo fuimos adoptando a cada uno”, finalizó la usuaria.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Te devuelvo lo que ya no quiero en mi nueva vida, Silvia Rosas

 


Y ahora, antes de irme, si me lo permites quiero devolverte algunas cosas y tal vez quedarme con algunas otras:

Te devuelvo mis pensamientos que siempre eran para ti. 

Me quedo con esos largos y amargos momentos en los que no sabía nada de ti, porque estabas ya en otros brazos que no eran los míos. 

Te devuelvo las lágrimas que lloré mientras te ibas a otros brazos y no pude hacer nada para evitarlo.

Te devuelvo todos esos mensajes que te envié sin recibir respuesta porque ya le contestabas a alguien más. 

Te devuelvo esas largas noches que pase sin dormir preguntándome el porqué de tu traición. 

Te devuelvo todo mi dolor, ese dolor que me traspaso el alma cuando me entere de tu traición, te devuelvo todo mi coraje todo ese mal que sentí cuando no tuviste el valor de decirme la verdad. 

Te devuelvo ese rencor, ese deseo de cobrarme por lo que me hiciste, que invadió todo mi ser, que me llevo a pensar en hacerte pagar todas tus mentiras. 

Te devuelvo todas y cada una de mis lágrimas que he derramado durante estos 3 meses esperando una explicación que sé que nunca llegará. 

Te devuelvo tu cobardía de no saber enfrentarme y decirme simplemente que ya no me amabas. 

Te devuelvo tu promesa de no hacerme daño, de no lastimarme, solo eso te pedí y no cumpliste. 

Te devuelvo cada una de tus mentiras, te devuelvo tu falso amor. 

Te dejo todas las lágrimas que derramé mientras escribía estas líneas. 

Te dejo el dolor que en este momento siento, mi coraje. 

Mi desilusión. Todo te lo dejo aquí.

Me llevo las cicatrices que me dejaste con tu traición porque esas me recordaran que yo si supe amar, que yo te entregué todo mi ser, toda mi confianza, toda mi lealtad, todo mi amor, todo mi apoyo y comprensión. 

Me llevo también mi corazón destrozado, me gustaría dejártelo pero sabes, está muy lastimado y necesito curarlo, para que algún día vuelva amar más, más, mucho más, de lo que te amé a ti. 

Te dejo mi deseo que seas feliz, muy feliz.

Autor: Silvia Rosas

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Enamórate de un hombre así..., Fran

 


No puedo pedirte que te enamores de un extraño, eso es absurdo; pero, quiero pedirte que, al momento de entregar tu corazón, lo hagas a sabiendas de que quien está a tu lado, es un hombre que sabrá amarte y apreciarte por la mujer que eres.

Quiero pedirte, que te enamores de un hombre en serio; uno, que te persiga con la mirada, como un hombre enamorado; y que, se pierda en el brillo de tus ojos, aún en la oscuridad. Enamórate de un hombre, para el cual tú seas la única mujer en este mundo; y, que sea capaz de construirte un castillo, aunque solo tenga un lápiz y papel.

No puedo pedirte que te enamores de un hombre que lo haga todo; sin embargo, te pido que te enamores de un hombre que esté dispuesto a hacerlo todo por ti.

Quiero que te enamores de un hombre con la suficiente dicha para cocinar para ti por las noches, o cuándo estés cansada. Un hombre que pueda coser un botón de tu blusa favorita, para que puedas llegar a tiempo a esa reunión; y, por qué no, que te diga al oído que: “todo estará bien”.

Enamórate de un hombre que valore a Dios, a la familia y los amigos. Pues en la vida, necesitará de todos ellos. Y, si no te lo esperas, procura que sean solo algunos besos; pues, ya te será suyo tu corazón. 



Quiero que te enamores de aquel que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su mente está solo contigo. Cualquiera puede decir un “te amo”; pero, el amor se demuestra cada día, y en los pequeños: “te quiero”...

Quiero que te enamores de un hombre que procure llenarte de alegría; y que te haga sonreír, aún en tus días más difíciles. Enamórate de aquel hombre, que no se aproveché de ti, ni aún en tus momentos de vulnerabilidad. Un verdadero hombre te respetará, incluso, cuando tú no quieras.

Enamórate de un hombre que no haga alarde de los bienes que tiene; sino, que sepa apreciar y valorar todo aquello que ha vivido, las personas con las cuáles ha compartido y las experiencias que en la vida ha acumulado.

Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos; y luego, pasar el tiempo juntos: “quemando esas calorías”. Quiero que te enamores de un hombre que esté dispuesto a llevarte la contraria; y, que tenga un punto de vista distinto al tuyo. Así, en la salud, la distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que estará a tu lado: a pesar, de cualquier diferencia.

Enamórate de un hombre que te tenga presente a cada momento del día; y, que te llene la vida de detalles. Un hombre, que jamás te oculte lo que siente; y te diga, lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de alguien que sepa escucharte, aún en el silencio del olvido.

Enamórate de un hombre que sea libre, que sea tuyo; que te amé, y que se deje amar por ti. Enamórate de alguien que, aunque no sea yo, te haga feliz.

Al final, si aún no has comprendido, eres tan digna de este amor tan tuyo y tan mío, que aquél de quién te enamores sabrá, que: sólo un hombre real, es digno de ti.

No te conformes con menos...
Nunca bajes el listón de lo alto.

Autor: Fran, el Atic0

jueves, 23 de marzo de 2017

Confesiones, Olivia Ismael


Debo confesar que no soy una persona muy sentimental, que la mayoría de las demostraciones de cariño de mis contactos (en especial las que pecan de exageradas y dramáticas, al estilo Romeo y Julieta) me producen cierto rechazo, y que no soy de llorar por tonterías, porque mi mente siempre se centra en lo importante e irremediable, restándole importancia a lo demás...

Debo confesar que no tengo los típicos sueños de casarme y de tener hijos, y que en ocasiones fantaseo con viajar sola por el mundo, cargando un corazón repleto de parches y experiencias, porque aunque me llamo rebelde, he amado en más de una oportunidad...

Debo confesar que después de un fracaso estruendoso, desilusionada y confundida, no estaba en mis planes flecharme de un hombre que estuviera tan lejos; que nunca imaginé a alguien tan generoso y tierno, capaz de ponerse en segundo lugar con tal de complacerme; y más que nada, debo admitir que lo que menos pensaba, era llorar por miedo a perderlo alguna vez...

Sinceramente, nadie me tuvo jamás tanta paciencia, ninguno antes me abrazó con su poderosa calidez, y en resumidas cuentas debo reconocer que nunca recibí tanta atención y dulzura, entremezclada con pasión y locura, porque en mis años de vida nunca hallé quien me mirara con tanto amor...

Debo confesar que él puso mi mundo de cabeza con sus acciones, que hablan más de él que todas sus palabras juntas...

En verdad, debo confesar, que el futuro sabe distinto desde que llegó.

Autor: Olivia Ismael

domingo, 19 de marzo de 2017

Hoy decido..., Bianca de Rey


Hoy decido borrar de mi vida todo aquello que me borra la sonrisa.

No es fácil, pero tampoco es imposible, si bien ya lo he decidido, así tendré que hacerlo.

Hoy he decidido tomar las riendas de mi vida, iniciando con una actitud positiva y eliminando de mi entorno todo aquello que me provoca angustia y ansiedad.
Sé que las cosas de la noche a la mañana no se logran, pero con constancia y mucho coraje, todo se puede consolidar.

Hoy decido dejar de lado a todas esas personas que no me han valorado y aquellas que de mí se han olvidado, para darle cabida a quienes por mi siempre se han preocupado.
Echaré de menos a algunas, sin embargo es necesario soltar para comenzar a crecer y madurar.

Hoy decido no discutir, no forzar, poner todo de mí y siempre decretar, para que las cosas buenas dentro de mi vida fluyan con mucha más facilidad.
Si alguien lleno de negatividad llega a mi vida, no lo haré sentir mal, simplemente lo ignoraré y seguiré mi andar, ya que no tiene nada bueno que ofrecer más que falsedad.

Hoy decido sonreír a las personas que me regalan una sonrisa e incluso a quienes enfadas van, puedo hacer que por un segundo su día se ilumine igual.
¿Y si me ignoran? Si lo hacen, en mí no está, no puedo hacer que todas las personas me devuelvan una sonrisa, pero al menos mi entrecejo se relajo.

Hoy decido ser amable con mi alrededor y tomar lo bueno de las personas que conmigo están. No todos tienen algo bueno que ofrecer, pero sé que hasta de lo malo, yo puedo aprender.

Hoy decido alimentar mi alma y corazón, dejar a un lado la tristeza y el desamor. Si alguien en su momento no me valoró y de mi se burló, sé que la vida hará su labor y a mí me brindará mucho amor.

Hoy decido, desde el fondo de mi alma, mente y corazón, eliminar todo lo que me hace mal y pueda borrar de mí…
Excepto mi hermosa sonrisa que al mundo puede enamorar.


Autor: Bianca de Rey

martes, 14 de marzo de 2017

Paciencia, Coco


Tendré paciencia, porque veo un futuro a tu lado, porque sé que venceremos lo que tan difícil nos parece, que saltaremos cada obstáculo y llegaremos juntos a la meta, nuestra meta.

Tendré paciencia porque no voy a rendirme, porque quiero hacerte feliz, y hacer a un lado lo que no es importante, alejar lo que intenta hacernos daño.

Tendré paciencia porque lo mereces, mereces alguien que entienda cada una de tus metas, que te ayude a lograrlas y que a aún viéndote fallar permanezca ahí, a lado tuyo, diciéndote que no te rindas, que sigas adelante, que sabe que puedes y que confía en ti.
Tendré paciencia porque lo que nos espera vencerá todo el dolor que ahora sentimos, porque podremos estar juntos, tomados de la mano, amándonos con intensidad, teniéndonos el uno al otro.

Tendré paciencia porque dos seres que encajan perfectamente merecen la pena, porque existe una sencilla razón que lo resume todo.
Seré paciente, porque te amo.

Autor: Coco

viernes, 10 de marzo de 2017

¿Recuerdas?, Hueles a lluvia

¿Recuerdas la primera vez que salimos juntos? 
Después de mucho tiempo de siempre estar dándote pretextos para no salir contigo. 
¡Qué mal estaba! Literal, no sabía lo que me estaba perdiendo… 
Me perdía de todas esas cosas lindas a tu lado, porque me decía a mí misma, ¿cómo para qué salir con él sino estoy interesada? 
Pero al final terminé aceptando tus invitaciones gracias a tu insistencia, he de recalcar que en verdad lo agradezco mucho. Solo así pude conocer realmente a ese muchacho que me fue ganando de a poquito. Podría decirse comenzó a suceder desde nuestra primera salida, en la que me divertí horrores, ya no recordaba la última vez que me habían hecho reír así con anterioridad, tuvimos una excelente química al momento de tratarnos. Al fin había encontrado a alguien que me comprendía, que cada vez se me hacía más interesante. Conforme se iban dando las salidas yo me iba enganchando más, porque contigo el mundo se tornaba diferente, todo era de otro modo, puras risas y diversión. El compartir momentos, las carcajadas juntos por cualquier tontería sin sentido brindándome la vitalidad que me hacia falta, la que me llenaba de alegría. No existe poder humano que me quite la sonrisa tierna, esa que tú me pones. 

Y es que a pesar de mis mil y un intentos en alejarme al pensar que entre tú y yo no podría haber futuro alguno, siempre hay algo que me hace volver a ti. Algo que me dice que eres tú, quien siempre termina buscándome, y por desgracia siempre me encuentra…. No hay manera que te aleje de mí, y no es que no pueda, porque de poder, claro que puedo, solo es cuestión de tener el suficiente valor y proponérmelo, pero es que no quiero, no quiero alejarte de mí, ¿cómo podría? si ya te has vuelvo parte importante de mi vida. Convivir contigo día con día, escucharte, ser tus "buenos días y tus buenas noches"; hacen que mi existencia se vuelva más bonita. Solo tú tienes el poder para que mi corazón pegue un vuelco de emoción, cada que lee ese “Te estoy esperando" cuando vas por mi al trabajo… Me tienes vuelta loca de amor, como una adolescente. Si supieras exactamente todo lo que causas. Y es que siendo realistas ¿quién querría alejar a la persona que vuelve su vida más bonita? Nadie, obvio. Y yo no seré la excepción en ese aspecto, yo lo que quiero es estar contigo, porque estando a tu lado, no me hace falta nada, ni nadie más.

Autor: Hueles a lluvia 

domingo, 5 de marzo de 2017

Me enamoré, World Among Books


Me enamoré de ella, de su sonrisa. Porque me importaba una mierda lo que pasara si ella estaba sonriendo. Y me enamoré de su boca, de cada palabra. Me gustaba incluso cuando se enfadaba y ponía morritos deseando que fuera por detrás y la cogiera para no soltarla; y ojalá no la hubiera soltado nunca. Me enamoré, joder, pero ya no me cuesta decirlo. Porque me enamoré de sus ojos, ¿y qué me importa que no sean de un color especial?. Me enamoré de sus ataques de éxtasis, de cuando cantaba bajito porque estaba feliz, pero no quería que la escuchara. De cuando me abrazaba fuerte porque decía que tenía miedo de perderme, cuando me apretaba porque solo yo sabía que era entonces cuando tenía que quererla más que nunca. Me enamoré de lo lista que era y de lo tonta que se ponía a veces, incluso de cuando fingía serlo. De cuando me insultaba porque era así como ella disfrazaba las palabras bonitas, y eso solo lo sabía yo. De sus abrazos y aún, a veces, echo en falta alguno. De cómo se tapaba la boca cuando la veía comer, de cuando se tapaba la cara cuando decía que estaba fea y yo no podía dejar de mirarla, quizás porque para mí, fuera como fuera, siempre estaba preciosa. De eso me enamoré, de lo bueno y de lo malo. De sus ganas de estar conmigo, pero también de su orgullo, porque cuando creía que iba a perderme del todo, se lo tragaba. Qué inocente, si yo era el que perdía la cabeza por ella. Joder, me gustaba. Me gustaba cuando rodeaba mi cuello y jugaba a estar a dos centímetros de mi boca sin besarme, solo para ver quién aguantaba más sin hacerlo. De sus prisas, de sus ganas de tenerlo todo siempre controlado, y de la voz que ponía cuando le desmontaba todos sus planes, como si de repente volviese a tener cinco años. De su vergüenza y de lo nerviosa que se ponía a la mínima. De cómo temblaba, de cómo era capaz de calmarme. Me enamoré. Me enamoré de su risa, por muy fea que dijera que estaba cuando lo hacía. Nunca se lo dije, y aún hay veces que recuerdo su risa y la extraño. Por eso y sus “Te quiero” que tanto le cuesta decir. ¿Es que no lo entiendes? Me enamoré de cómo era, de cómo hacía lo mismo que todo el mundo y a la vez conseguía ser diferente, no sé. Su forma de quererme. Que ella creía que no me daba cuenta, pero sé que me quería, por mucho que le doliera demostrarlo. La quería, con sus más y con sus menos. Con sus idas y venidas, con su mal humor, con su facilidad intermitente de sus mensajes en los que decía que me echaba de menos. De todas las conversaciones, incluso de las que borré cuando acabó todo. De sus intentos de ponerme celoso y de lo celosa que se ponía cuando me veía con otra. Nunca le entró en la cabeza que ella era única. De todas las canciones, de su voz y de su olor, que siempre aparece cada cierto tiempo para recordarme que sigo sin ella. De su forma de ser, de cómo me pedía que me fuera porque creía que la pasaría mejor sin ella. De sus venazos, cuando le daba por recordarme lo importante que era para ella y de sus “cállate” cuando la imitaba con voz ridícula. De cómo se burlaba de todas esas cosas cursis, incluso de su nombre escrito en mis cuadernos. De la cara que ponía cuando me metía con ella y le daba el triple de importancia solo para que le pidiera perdón un par de veces. Me gustaba su intento de cuidarme aunque, sinceramente, me gustaba mucho más cuando era ella la que se sentía protegida a mi lado. De nuestros mil momentos y bueno, de ellos sigo enamorado. Es que por gustar, me gustaban hasta sus ojeras que le aparecían cuando se quedaba hablando conmigo hasta las tantas. De su cabello encrespado cuando llovía, de su voz en formato susurro cuando hablábamos por teléfono desde la cama y no quería que sus padres la escucharan, de cómo corría cada vez que llegaba tarde por mi culpa. De sus besos, aunque siempre quisiera más. Ahora ya es solo un recuerdo, pero es un recuerdo que prometí no olvidar. Duele ver cómo alguien que un día fue tu vida, deja de formar parte de ella; pero duele más ser la persona que decide que así sea. Ella era la pieza perfecta de mi rompecabezas, pero después de un tiempo me dio la impresión de que pertenecíamos a dos puzzles diferentes. Pero cuánto la echo de menos, y cuánto daría por volver a tenerla a mi lado. Por romper sus esquemas y convencerla de que quizás a mi lado no se está tan mal.

Autor: World Among Books

viernes, 3 de marzo de 2017

¿Y tú, cuántos años tienes?, Enric Sánchez

De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no, nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Yo la verdad es que no lo sé. Ni me importa.
Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuántos de ellos hemos vivido.
Yo prefiero decir que tengo:

42 miradas que me han hecho sonreír y un par que me desnudaron el alma.
Tengo 2 “Te quiero” suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante no me quería a mí.
También tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está.
Tengo unos 35 “Lo siento” de los cuales 3 jamás me perdonaron.
Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6.
Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos. Y solos. Y tristes.
Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban.
También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años.
Tengo 10 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 105 sonrisas por compromiso.
Tengo 9 deseos de infancia que nunca cumplí.
Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después.
Tengo unas 5 camas donde me acosté sin querer estar y 1 donde hubiera matado por despertar.
Tengo 5 errores que volvería a cometer y 2 de los que me arrepiento mucho, aunque solo un poco.
Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3.
Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero.
120 conciertos, 350 películas… y no soy capaz de contar las canciones.
Tengo 31 tardes en un parque viendo la vida pasar con mis amigos.
Y 500 tardes más recordándolas unos años después.
Tengo 5 adioses. En dos de ellos nunca quise despedirme en realidad.
Tengo 1 solo Dios el cual nunca me ha fallado.
Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado.
Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.
Y no tengo ni puta idea en cuántos años cabe todo eso.

Autor: Enric Sánchez

martes, 14 de febrero de 2017

El amor es subjetivo, AlternoAmor.

El amor es ese sentimiento que construye puentes entre dos personas que no saben cómo nombrar las sensaciones que comparten, esa intensidad que mueve dos almas al querer compartir su mundo más íntimo que con nadie más se siente capaz de contar, a olvidarse de la vergüenza, de confiar que alguien más podrá cuidar tu corazón como sólo tú sabes cuidarlo. Cada detalle, que se expresa en un abrazo, el fuego o la ternura que puede esconder tras un beso, la calidez de unas palabras para el ser amado. Es como una caricia al corazón, la única forma posible de volar sin despegar los pies del suelo porque te brinda una seguridad el no tener dudas de que vive en ti, cuando sabes que esa mirada no quieres dejar de verla nunca más.

El amor fortalece, teje lazos, entrelaza cuerpos, construye y forja a un mejor ser humano, cuida y protege contra todos los males del mundo; se funde en un sentimiento que va al unísono compartiendo un mismo rumbo, sueños que parecían inalcanzables; hace todo posible, logros para llegar a un fin común, la armonía de la felicidad conjunta.

No es egoísta, porque quiere el bien del otro, tanto como el propio. Te da una capacidad de escuchar acordes y recordar momentos que fueron felices, te hace ver al ser amado en todo lugar, con pequeños recordatorios que es por esa promesa diaria de amor, que sigues adelante, que te impulsa a dar lo mejor de ti mismo.

Y es que todos tenemos dentro en un rincón secreto, la capacidad de amar, ya sea a una persona, una mascota, una amistad y sobretodo a uno mismo; sólo es escucharnos, dejar que fluya para que tu cuerpo se inunde de ese calor que produce sonrojarte con una sorpresa como es amar y ser correspondido; es la mejor experiencia que pueda existir; pero no por ello se debe olvidar que es un regalo que se debe atesorar, seguir alimentándolo diariamente, provocando que la otra persona siga sintiendo que el amor no se acaba, que ha permanecido en los dos. Es esas ganas de creer que habrá un siempre, aunque en todos lados te digan que no existe, porque también es una lucha diaria contra la costumbre, la rutina que provoca saber que alguien está ahí para ti.
                 
También es capaz de sanar almas, de cambiar ideas, credos; te ayuda a entender que es con esa persona con quién quieres estar, sin necesidad de leerlo en ningún lugar, sin previo aviso, algo dentro te dice que dentro de la otra persona te puedes quedar, es tu hogar. Porque no hay necesidad de aprender, de que otros te lo confirmen, el corazón te dicta el sentimiento que acelera tu corazón, que te da la paz de sentirte fuerte a su lado, de saber que estabas completo antes de su llegada pero con su presencia te ha complementado, te ha dado lo que en ningún otro corazón ha funcionado.

Tiene la capacidad de transformarte, pero antes de querer compartir tu amor, debes poder verte al espejo y sonreírle a tu reflejo. Incluso con cada imperfección que puedas encontrarte, es tu esencia, lo que te define, eres quién estará incluso cuando nadie más este disponible; y será ahí cuando te sepas completo, sin la necesidad de que alguien más llene los recovecos que ha dejado tu soledad y el pasado; cuando serás capaz de entregarte sin miedo, ni expectativas, sólo desearás que día a día, el amor crezca y permanezca mientras sea puro, sano. El verdadero amor no distingue de género, de orientación, de fronteras o distancias; cuando dos caminos se han cruzado por una coincidencia, por un para qué; es ahí cuando aunque el mundo gire en su contra, el amor triunfa sobre todas las cosas, moviendo los hilos para que el destino cumpla su cometido y se cumpla el sueño de amor, el amor que todos soñamos una vez vivir.

Autor:
Alterno Amor.

lunes, 13 de febrero de 2017

Amar a una persona curiosa...

“No te enamores de una persona curiosa. Querrá saber quién eres, de dónde vienes, cómo es tu familia. Mirará todas tus fotografías y leerá todos tus poemas. Vendrá a cenar y hablar con tu madre acerca de cómo su curiosidad le ha enseñado cosas muy útiles. Te pedirá que explotes cuando estás enojado y que llores cuando estás herido. Te preguntará qué significa esa ceja levantada. Querrá saber tu comida favorita, tu color favorito, tu persona favorita. Te preguntará por qué. Va a comprar esa que cámara te gustó, prestará atención a esa banda que amas en caso de que haya un show cerca, te llevará ese suéter al que le sonreíste una vez. Aprenderá a cocinar tus comidas favoritas. 


Los curiosos no se conforman con el exterior, desean el interior. Ellos quieren lo que te hace pesado, lo que te hace sentir incómodo, lo que te hace gritar de alegría, ira, y de angustia. Su piel se convertirá en páginas en las que aprenderás a derramar tu ser. No te enamores de una persona curiosa. 

No dejará un suspiro sin explicación. 

Querrá saber qué hizo exactamente, qué hizo para que la amaras. Año, mes, día, semana. “¿A qué hora fue, ¿qué dije?, ¿qué hice?, ¿cómo te sentiste? “No te enamores de una persona curiosa, porque he estado allí. Desabrochará tu camisa y leerá cada cicatriz, cada marca, cada curva. Explorará cada una de tus extremidades, cada órgano, cada pensamiento, cada ser.”


Fragmento, autor desconocido.

domingo, 12 de febrero de 2017

Relaciones, Ana Hatun




Hay 4 tipos de relaciones:

:: Las que vienen a enseñarnos de lo físico, del primer contacto de intimidad y unidad. El deleite es el roce, la intensidad sexual, el reconocimiento del cuerpo, el intercambio material.::

:: Las que vienen por una retribución kármica o de aprendizaje profundo, que mueven las creencias, que ponen a uno y a otro a saldar las deudas. Son relaciones dramáticas, perpetuadas por hijos en común.

:: Otro tipo de relación es la del alma. Ambos han hecho un recorrido en sus vidas, y se unen para dar servicio a la pareja y a la humanidad. Se crean y se recrean. Su unión va y viene desde el corazón. Hay una misión en común.

:: Por último, está la relación del alma gemela. Con ésta se trabaja la sombra y la luz. Existen dificultades que los hacen sentir separados uno del otro, barreras físicas o emocionales que no les permiten estar juntos. A veces logran estar en unión y a veces no".

Autor: Ana Hatun

sábado, 11 de febrero de 2017

No quiero ser, Lucsor


Yo no quiero ser la debilidad de nadie si no fortaleza, un apoyo, un respaldo, un lugar a donde poder acudir en momentos de hartazgo, de duda o en esos casos donde se desborda la tristeza y las cosas se nos salen de las manos.

No quiero ser su perdición, mucho menos salvación, solo un punto intermedio en donde quepa a veces la cordura, a veces el desquicio, el punto de retorno cargado de comprensión y cariño.

No quiero ser tu ruta de escape, quiero ser sendero, el que andas lento, en el que te detienes a mirar el paisaje, al que acudes, por el que pases una y otra vez sin sentir hastío, flojera o aburrimiento y ser tu camino predilecto.

No quiero ser deseo desbocado, quiero llenarte de calma cuando haga falta, quien te sepa triste sin que digas nada, quien sepa robarte las sonrisas que creas escasas, quien te abrace y te repare y te sientas lista para salir avante.

No quiero construir recuerdos, quiero vivir instantes memorables, quiero que muchas canciones lleven tu nombre y tantos libros pasen por nuestras manos, quiero seguir llenando la videoteca de cintas románticas y cursis, hacer nuestro el café de la esquina y el parque frondoso del barrio, que algunas calles reconozcan nuestros pasos, conducir y tomarte de la mano y amar los silencios cómodos a tu lado.

Yo no quiero ser poeta, quiero ser poema, el que leas y reescribas, el que te acaricie sin tocarte de vez en diario, el que el pecho te inflame, el que te bese cuando yo te falte, el que te toque y te incendie, el que te desvista y te seduzca y renazca en tus labios, el que te conduzca al orgasmo.

Autor: Lucsor

jueves, 9 de febrero de 2017

No se lucha por amor, se lucha con amor; Karla Galleta

He tenido demasiadas guerras en mi vida como para que el amor sea una de ellas, porque no se lucha por amor, se lucha con amor. Y es que ¿por qué luchar por alguien que duda si quiere estar a tu lado?, ¿de qué sirve llenarte de fuerza y de valor si tienes que hacer un esfuerzo para que haya reciprocidad?, ¿para qué estar donde no quieren que estemos?, ¿por qué correr detrás de alguien que no quiere estar a tu lado?

Desde mi punto de vista, luchar por amor es hacer un esfuerzo extra para vencer un obstáculo innecesario, y en el amor lo podrían ser: la indecisión, el miedo, la confusión, la comodidad, la frustración o la falta de motivación que tiene una persona al estar a nuestro lado.

En cambio, luchar con amor, es saber que el ingrediente principal para mantenerse unidos es el interés, que sobran las ganas de conocerse recíprocamente, que no hay necesidad de perder la dignidad ni suplicar para que la otra persona esté a nuestro lado. Luchar con amor, es saber lo que valemos cada uno como ser humano y, de esa forma, saber que merecemos ser amados, respetados y valorados y no recibir menos que eso.

Qué sí, que miedo puede haber, sobre todo al principio de la relación, y es normal, porque regularmente venimos cargados de relaciones pasadas muy difíciles, relaciones mediocres que nos han llenado de tristeza, de decepciones, de heridas tan profundas que pareciese que volverán a sangrar en cualquier momento. Nos da un poco de miedo que lo que comenzamos a sentir sea una simple ilusión de ese amor que nos gustaría vivir.

Es entonces lo que queremos evitar, comenzar luchas injustas, largas y dolorosas en las que, al final, terminemos peleando solos, aferrarnos a una ilusión, sacrificando nuestra vida y nuestra alma por una relación que en fondo, no lo merece. No podemos o no debemos, quedarnos con quienes se resguardan en la indiferencia, en la insensibilidad, en las verdades a medias o en la mentira. Porque la única manera de que merezca el riesgo esa lucha con amor será la entrega, la honestidad y, sobre todo, el valor y la generosidad que se mueve detrás de las tormentas.

No, no luches por amor, LUCHA CON AMOR ante todas las adversidades con quien sí quiera estar a tu lado; con quien decida tomar tu mano y enfrentar los retos que la vida, la sociedad, la familia, los amigos y , a veces, uno mismo impone; con quien no dude mirarse en tus ojos y decida que es ahí donde quiere estar; por quien tiene algo que ofrecerte día a día sin necesidad de pedírselo; con quien a pesar de las discusiones y desacuerdos seguirá allí, haciendo a un lado las diferencias y el orgullo porque su amor es más grande que eso; con quien comprenda que el amor perfecto y las personas perfectas, no existen, pero que lo que sí existe, es el amor verdadero e inexplicable, y ese, es capaz aceptar esas imperfecciones y aprender a crecer con ellas, juntos; con quien se atreva a jugársela por vivir una buena historia a tu lado.

De no ser así, lo mejor que se puede hacer, es retirarse, porque amar, a veces, también es dejar ir al otro para que pueda florecer, al igual que tú. De qué nos sirve estar en una relación que no nos hace crecer, que no nos hace personas más conscientes y más enteras. De nada sirve mirar atrás, porque la vida nos espera siempre por delante.

En los retos se ve la madera de la que estamos hechos y saber que amamos con valentía a las personas que pasaron por ella, es lo más maravilloso que habremos hecho.

Autor: Karla Galleta

Apaga la luz, Dannyboy_dvh

Un montón de hombres se preguntan porque algunas mujeres en la intimidad, tienen la tendencia de cubrirse la cara y decir: "pero apaga la luz".

Déjame contestarte esa pregunta...
La mayor parte del tiempo por el que las mujeres hacen esto, es porque se sienten inseguras acerca de su cuerpo. ¡Cómo sí su cuerpo no fuera suficientemente bello! Se cubren la cara porque no quieren ver la reacción del hombre al ver su cuerpo completamente desnudo.


La mayoría de los hombres cuando acaben de tener sexo con una mujer o vayan a tener, para donde sea que vayan, deben de entender que algunas mujeres están confundidas con su cuerpo.
Sobretodo cuando existen hombres que las hacen sentir de esa manera, haciéndolas pensar que su cuerpo no es suficiente y bajándoles el autoestima, solo porque los inseguros y egoístas son ellos.

La próxima vez que veas a una mujer haciendo esto, besa su frente o acercarte a su oído y susúrrale que tiene un cuerpo espectacular, abrázala y deja el sexo para después. Primero dale la seguridad de que su cuerpo es hermoso y agradécele a esa mujer por permitir que ocurriera ese momento. Si no, mejor no te acuestes con ella. Porque simplemente no la mereces.


Autor: Dannyboy_dvh

domingo, 5 de febrero de 2017

El lugar que tú ocupas, Elvira Sastre

Por suerte,

existes.

Y por suerte también,

no solo existes

sino que te colocas aquí,

justo al lado de todo lo que está lejos

para estar cerca.

Y por suerte, aún más,

no solo existes

y te colocas aquí,

sino que es en ese exacto lugar

en el que me haces creer

que merezco habitarlo,

conocer los rincones que lo atajan

y saber mirarte también

cuando cierro los ojos.

Como un sueño.

Como el sueño que aparece

en el momento preciso

en el lugar que tú ocupas.

Autor: Elvira Sastre

viernes, 3 de febrero de 2017

Ella era, Señor Prohibido

Ella no era como todas esas chicas de afuera. Ella era una chica extraordinaria en un mundo ordinario. Tenía una sonrisa que la luna envidia, una mirada tierna, sin malicia.
Ella era la única chica que leía, siendo tan chica pensaba más que las demás niñas a su edad.
No estaba casada con la social media y no estaba obsesionada con la estética pues pensaba que la belleza no se crea, se vive con ella. Y que los maquillajes son sólo máscaras que ocultan la verdad.
Usaba el color rojo de vez en cuando en los labios pero no era más que un signo de precaución.
No pensaba en tener una relación con un chico normal, sabía que la mayoría solo le hablarían de cosas bonitas para llevarla a una cama, y ella no quería estar embarazada como las chicas de su edad. No, ella sabía que a su edad debía viajar y ver hasta dónde podía llegar y es que en eso decidía su felicidad.
Ella prefería estar con su mejor amiga a ponerse una borrachera de prepa.
Ella sabía que nadie tenía un tema distinto de que hablar, si no era de ropa, sexo y drogas.
Te lo juro ella era otro mundo y tenía en sus ojos el brillo del sol. Su piel era blanca como la nieve.
Era preciosa e inteligente, y más que eso llevaba tatuada en su mente "conciencia, libertad y respeto".

Para mí ella era perfecta y siempre lo será.


Autor: Señor Prohibido

jueves, 2 de febrero de 2017

Carta a quien será el amor de mi vida, Dragitza Rastegorac Grubisic

Mi (futuro) amor:

Quiero que sepas que esto es nuevo para mí, cada palabra, cara mirada, cada “te quiero”, aun no son 100% parte de mi ser, pero a la vez salen de lo más profundo de mi corazón. Tengo años imaginando tu sonrisa, tu mirada, tu voz, ahora sé como son y no sé que decir…creo que es amor, pero no estoy segura, no me había sentido así antes. Tengo miedo, no puedo decir que no, mi corazón esta viajando a mil por hora a lugares desconocidos, no sueltes mi mano, por favor.


Quiero que sepas que nunca he amado, pero he querido y me han roto el corazón. He regresado en mis pasos para recoger los pedazos, los he vuelto a unir, y ahora te lo doy, con cicatrices sí, pero late por ti. Guárdalo sin miedo pero con cuidado. Sé que crees que soy fuerte porque ando sola por la vida, pero te confieso que por dentro soy arena…caigo para levantarme de nuevo. No dejo que nadie lo sepa ¿guardas mi secreto?

Soy una caja de sorpresas, voy a querer escribirte muchas cartas, hornear pasteles, llamarte en la madrugada sólo para escuchar tu voz…pero también voy a hacer cosas sin avisarte, y te pido disculpas, no estoy acostumbrada a que alguien esté pendiente de mí. Estoy aprendiendo a equilibrar de nuevo mi vida. Tu llegada es el terremoto más dulce, pero aun así, has desordenado algo dentro de mí, y estoy aprendiendo a vivir así.

No sé discutir sin llorar, no sé ceder, nunca me he peleado con alguien tan importante como tú. Estoy loca, voy a gritar y hacer un berrinche, porque busco que me calles con un beso. Cállame y luego conversamos un acuerdo, pero primero bésame. Dame la mano al caminar, lo sentiré extraño pero me gusta. Si algún día quieres llorar, hazlo, limpia el alma; jamás pensaré que eres débil; eres fuerte por mostrar tus lágrimas.

Dicen que lo bueno llega a los que esperan, esperé bastante por ti y ya te encontré y tú me encontraste. Gracias por cruzarte en mi camino y no pasar de frente. Gracias por tu mirada, por tu corazón, por tu sonrisa, iluminan mi vida más que un millón de estrellas. No soy cursi, creo que estoy enamorada de ti. Juro leerte esto cuando te conozca. Te quiero como siempre y para siempre.


Yo.

Autor: Dragitza Rastegorac Grubisic

martes, 31 de enero de 2017

Trenza tus tristezas, Paola Klug


Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.

Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.

Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.

Autor:
Paola Klug

Imperativo compartido, Ruth Xilotl

Vamos a rentar un departamento sencillo, trabajar medio día, dedicarnos a querernos y alternarnos para apagar la luz por las noches aunque tú siempre estés más cerca. Vamos a darnos la espalda en la madrugada, buscarnos cuando calculemos que ya va a amanecer para abrazarnos y despertar pegados.

Vamos a hacer el súper y comer sano y adivinar el postre que uno que otro día se nos antoje a cada uno. Vamos a abrir un blog para escribir todo lo que nos pasamos platicando en las tardes con lluvia aunque lo lea nadie más que tú y yo. Vamos a quitarnos la ropa y dejarla por todos lados y lamernos por todos lados y sonreírnos por todos lados. Vamos a poner música de esa que se escucha viendo al techo mientras me tomas apenas de la mano y yo susurro cosas que no escuchas pero entiendes muy bien. Vamos a ver películas que me tengas que explicar después, vamos a hablar en otro idioma y terminar besándonos como nunca habíamos besado antes. 

Vamos a confesarnos secretos de la infancia y a hablar de las familias y los miedos y el presente, vamos a inventarle soluciones improbables a todos los problemas que aquejan al mundo. 
Vamos a leernos en voz alta hasta que uno de los dos se quedé dormido. Vamos a tomarnos fotos, vamos a andar descalzos, bañarnos juntos y bailar a oscuras. Vamos a terminar los días exhaustos, discutir a veces, dejar los trastes sin lavar aunque sea un día y poner las llaves donde no nos vamos a acordar que están. 

Vamos a dejarnos solos de vez en cuando, a vernos mucho tiempo frente al espejo, a cuestionarnos cosas que no preguntamos con nadie más. Y vamos a querernos. A no fijarnos del tiempo. A cumplir promesas que no hayamos hecho y aventurarnos a la costumbre de que estar juntos se sienta tan bien.

Autor: Ruth Xilotl, Poquito Pudor