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martes, 13 de septiembre de 2022

¿Qué dice de ti la forma que tienen tus uñas?

Las tendencias sobre la forma de las uñas están en constante cambio, con nuevas incorporaciones como las uñas de lápiz de labios y uñas de ataúd pero algunas formas siempre serán un clásico. 

Siempre he sido un creyente de que el arte que llevas en las uñas es un reflejo de tu personalidad y la forma de uñas es una extensión de eso, ya sea de forma natural o que tú elijas la forma. 

Ya sea que te guste el estilo audaz y vanguardista, o una chica que no hace mucho en sus uñas, tu forma de uñas lo dice todo. 


¿Qué dice tu forma de uñas sobre ti?



Uñas anchas, largas y rectangulares


Personas tranquilas, pragmáticas, equilibradas e independientes con una gran mentalidad. Son confiables y tienen un gran sentido de la responsabilidad por sus palabras y hechos. Ejecutivos natos.

 

Esta es la forma en la que las uñas ovaladas y las cuadradas se mezclan. La idea es limar los bordes y dejar un largo considerable. En cuanto a la punta, hacerla recta pero con bordes no tan definidos como si se tratara de una uña cuadrada. Es una forma ideal para cuando te las estás dejando crecer.


Uñas cuadradas muy pequeñas

Personas agudas, flexibles, ingeniosas e ingeniosas. Muy explosivo, incluso si sus explosiones pasan rápidamente. Suelen ser codiciosos y agresivos, además de celosos.

Otra opción sumamente práctica y fácil de mantener. La manera de dar con esta forma es limando rectamente los lados, al igual que con las redondas, pero en vez de buscar una curva en los ángulos, colocas la lima perpendicular a la uña y limas hasta que des con el largo que quieres. Si pasas mucho tiempo tipeando o trabajas con tus manos, esta forma puede ser una gran alternativa para ti.


Uñas largas y estrechas

Gente egoísta, calculadora y oportunista. Aman el lujo y llaman la atención sobre sí mismos. A menudo se ofenden.

Otra versión de uñas puntiagudas que se consigue con los mismos pasos que las anteriores pero en vez de concretar la punta debes limarla para achatarla. De esta manera tendrás bordes rectos con una ligera curva y una punta cuadrada. Esta forma también funciona mejor en uñas largas y, de igual manera, las hace más vulnerables a que se rompan.


Uñas cortas y redondas

De mal genio e impacientes, estas personas son increíblemente rápidas. Cuanto más cortas son las uñas, más exigente es la persona consigo misma y con los demás. Siempre se esfuerzan por encontrar su propio camino y son perfeccionistas incorregibles.

Quizás las formas de uñas más clásica de todas. No hay manera de que tus manos luzcan desarregladas al llevarlas así. Se consiguen limando rectamente los lados y creando una curva en las esquinas para dar el efecto redondo. Son ideales para aquellas personas con uñas cortas y que quieran alargar sus dedos.


Uñas en forma de almendra

Almas frágiles, tiernas y románticas con grandes ideales. Les gustaría sentirse útiles para los demás, son muy sentimentales y se ofenden fácilmente.

Como su nombre lo indica, su forma es como la de una almendra, es decir curva en los bordes y con ligera punta que, para luzca perfecta, debes asegurarte que esta quede alineada con el centro de tu uña. También alargan los dedos pero debes considerar que son más propensas a partirse que las dos opciones anteriores, por lo que no se recomienda para personas que trabajen con sus manos.


Uñas triangulares

Artistas con una personalidad delicada y constantes cambios de humor, siempre al borde de las crisis nerviosas. Quieren ser reconocidos y famosos, y odian perder.

Forma exclusiva para uñas largas que consigues limando los lados de manera recta. El tope debes limarlo llevando los bordes hacia el centro para conseguir la punta que buscas. No es la alternativa más práctica pero sí una de las más fotogénicas y llamativas. Al llevarlas así es más fácil que se rompan.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Te devuelvo lo que ya no quiero en mi nueva vida, Silvia Rosas

 


Y ahora, antes de irme, si me lo permites quiero devolverte algunas cosas y tal vez quedarme con algunas otras:

Te devuelvo mis pensamientos que siempre eran para ti. 

Me quedo con esos largos y amargos momentos en los que no sabía nada de ti, porque estabas ya en otros brazos que no eran los míos. 

Te devuelvo las lágrimas que lloré mientras te ibas a otros brazos y no pude hacer nada para evitarlo.

Te devuelvo todos esos mensajes que te envié sin recibir respuesta porque ya le contestabas a alguien más. 

Te devuelvo esas largas noches que pase sin dormir preguntándome el porqué de tu traición. 

Te devuelvo todo mi dolor, ese dolor que me traspaso el alma cuando me entere de tu traición, te devuelvo todo mi coraje todo ese mal que sentí cuando no tuviste el valor de decirme la verdad. 

Te devuelvo ese rencor, ese deseo de cobrarme por lo que me hiciste, que invadió todo mi ser, que me llevo a pensar en hacerte pagar todas tus mentiras. 

Te devuelvo todas y cada una de mis lágrimas que he derramado durante estos 3 meses esperando una explicación que sé que nunca llegará. 

Te devuelvo tu cobardía de no saber enfrentarme y decirme simplemente que ya no me amabas. 

Te devuelvo tu promesa de no hacerme daño, de no lastimarme, solo eso te pedí y no cumpliste. 

Te devuelvo cada una de tus mentiras, te devuelvo tu falso amor. 

Te dejo todas las lágrimas que derramé mientras escribía estas líneas. 

Te dejo el dolor que en este momento siento, mi coraje. 

Mi desilusión. Todo te lo dejo aquí.

Me llevo las cicatrices que me dejaste con tu traición porque esas me recordaran que yo si supe amar, que yo te entregué todo mi ser, toda mi confianza, toda mi lealtad, todo mi amor, todo mi apoyo y comprensión. 

Me llevo también mi corazón destrozado, me gustaría dejártelo pero sabes, está muy lastimado y necesito curarlo, para que algún día vuelva amar más, más, mucho más, de lo que te amé a ti. 

Te dejo mi deseo que seas feliz, muy feliz.

Autor: Silvia Rosas

domingo, 21 de noviembre de 2021

Uno de estos días, Lu Reynoso.



Un día… no hoy, quizá no mañana, pero un día dejarás por fin de preguntarte si la falda que compraste para salir con él va a gustarle, un día, ya no te preguntarás si deberías llamarlo o no, aunque tengas tantas ganas por hacerlo, va llegar ese momento en que sin más preguntas, solo lo llamarás solo porque te da la gana.


Un día encontrarás a alguien que ya no se molestará porque de nuevo te dio un ataque de ansiedad, por el contrario, se sentará a observarlos y disfrutará cada berrinche sin sentido que salga de esa cabeza estresada, va a llegar el día en que te enamores de alguien al que le encantas por el simple hecho de ser tú.


Cuando menos te des cuenta, tendrás en tus brazos a ese hombre que ame cómo te muerdes el labio cuando estás pensando, mismo acto que no le gusta y evita que lo hagas, juntando sus labios con los tuyos; un día estarás a lado de un hombre que se ríe de la manera en que le robas las cobijas en la fría noche y con un beso en la frente y atando tus brazos con los suyos, te abrazará tan fuerte que no necesitarán las cobijas.

Un día te verás compartiendo vida con alguien que ama todo lo que haces, no porque piense que seas perfecta, al contrario, ama lo que haces porque te hace ser tú, ama cada defecto y se ha enamorado de tus demonios y los ha hecho convivir con sus propios miedos e invitó a tus demonios a vivir en su infierno.

Un día conocerás a ese hombre que no cuestionará tu proceder, te dará los "pros y los contras" de tu actuar, pero siempre dejando claro que pase lo que pase no se va a alejar, que siempre ahí estará, que no te dejará y de esa manera no volverás a llorar en soledad, siempre tendrás un hombro en que apoyarte, una mano que guiará la tuya y juntos construirán el futuro que tantas veces imaginaron en el sofá después de hacer el amor.

Un día conocerás a ese hombre que siempre te va a amar por el simple hecho de ser tú, cuando lo encuentres te darás cuenta, pues el verdadero amor se siente, se vive, se respira, cuando encuentres a este hombre que te hará feliz las 24 horas del día, sabrás que es el verdadero amor.

Un día encontrarás a ese hombre que te ame por ser tú, por favor espéralo, ese es el verdadero amor que mereces.

Autor: Lu Reynoso

domingo, 8 de marzo de 2020

No me felicites por ser mujer, Emma Rubio.


No me felicites por ser mujer, no ha sido un logro, nací mujer y estoy orgullosa de serlo. Ser mujer es lo mejor que me ha pasado, soy parte de esa conciencia colectiva de lucha y de fuerza social.
Deja de felicitarme y mejor ayúdame a que yo pueda tener las mismas oportunidades, que no tenga que soportar las miradas lascivas, los comentarios sexuales y las insinuaciones ya “normalizadas” para yo poder tener un trabajo.
No me felicites, si en verdad te nace hacer algo bello por mí, respétame, respeta mi libertad de andar por las calles sin temor a que me digas algo por como voy vestida o simplemente porque soy mujer.
No me mandes ni imágenes ni corazones ni nada que está permeado de un romanticismo mal entendido y banalidad, mejor trabaja en conjunto conmigo para que cada corazón de esos simbólicos que mandas sean la representación de las mujeres que han muerto, esas que han matado por el hecho de ser mujeres.

No me felicites, por favor, mejor deja que entre a mi oficina sin incomodarme por tus miradas, por tus acosos. Permíteme hacer mi trabajo y poder desarrollarme como tú lo haces, no condiciones mi crecimiento profesional en función de lo “amable” que sea yo contigo.
Deja de felicitarme como si se tratase de una celebración, estamos conmemorando a esas mujeres que perdieron la vida por luchar por sus derechos más básicos. No es motivo a celebrar, es un hecho histórico para repensar y resignificar en nuestro presente ¿qué hacemos para terminar con esas injusticias y desigualdades?
No me felicites porque si lo sigues haciendo el día de mañana habrá aún hombres que feliciten a tu hija o hijas y eso significará que a pesar de lo que hoy hagamos las mujeres siguió siendo en vano el esfuerzo, la lucha, la muerte.
Y a ti mujer, tampoco me felicites, recuerda que eres parte de esta lucha, que ya es tiempo de que te salgas de ese confort que de repente te da el machismo, deja ya de replicar clichés y únete a quienes estamos tratando de hacer conciencia. Lucha por ser libre, porque puedas andar por las calles segura, libre de acoso y con la certeza de que llegarás a salvo a casa. Educa a tus hijas a sentirse fuertes y valiosas, deja de decirles princesas porque son niñas que serán mujeres y necesitamos formar mujeres fuertes, que se respeten a sí mismas, que se sepan completas desde que nacieron y no reproduzcan la idea absurda del amor romántico. Que sepan que el verdadero amor es el que se dan a sí mismas y el que tendrán en igualdad con la persona que decidan estar.
Por eso, hoy les pido ya que dejen de felicitarme y a cada mujer porque más que ser un bello acto, termina siendo la reproducción de la ignorancia, la indiferencia y la falta de conciencia con respecto a lo que es una conmemoración por la lucha de muchas mujeres que han dejado esta vida en pie de guerra. Lucha que por desgracia sigue y cada vez son más las muertas que velamos, las violaciones impunes, los acosos acallados. ¿En verdad consideras que hay algo qué celebrar? Hoy, más bien, debemos guardar silencio por las mujeres que han muerto y las que mueren en vida. El día que dejes de decirme “felicidades” será el día en que tengamos la conciencia y sepamos diferenciar entre celebración y conmemoración; ese día, podremos decir que hemos dado un paso adelante a favor de la igualdad y la equidad.

@Hadacosquillas, Emma Rubio

martes, 21 de marzo de 2017

Gracias, ex, Alejandro S.

Me di cuenta que guardas en ti mucho rencor, parece que alguien no quiere pasar página, pues pienso que mientras mantenga en ti odio y rencor no podrás avanzar y superar ese capítulo de tu vida, me di cuenta también que extrañas, aunque le llames "maldito/a" darías todo lo que fuese posible para tenerle cerca, pero tienes que saber que si la vida los juntó así mismo los separó. Hay personas que llegan a nuestra vida simplemente para ser un paso en nosotros, una enseñanza... así termine en odio, en rencor, así queda; solo como un paso y un pequeño viaje. Quiero que dejes de creer en la posibilidad de una nueva oportunidad, pues esas carecen de confianza, lealtad y voluntad. Solo algunas toman la capacidad de iniciar y solo aplica para las personas que la vida quiere ver juntas.

¿Qué le respondería yo a mi ex?

Gracias, gracias por llegar a mi vida, por enseñarme lo que antes no sabia, por quitarme la vendas de los ojos y hacerme sentir que podía, por ser mi cómplice en más de una noche, por ser mi deseo, por ser el amor de vida de momento, por enseñarme que cuando hay amor todo es posible, que cuando hay respeto las cosas son sinceras, gracias por dejarme vestir sus noches con mis letras y por escuchar de mi voz cuanto le amé. Y esto pude decírtelo, pero existe mucho drama cuando se rompen las cosas. Ambos lo sabemos.

También le doy las gracias por irse y romperme, pues me dejó en la mayor vulnerabilidad de mi vida, su adiós se convirtió en un reto, aprendí a estar sin él, y aunque más de una vez cogía mi teléfono para llamarle, colgué, desde su ausencia me enseñó a ser orgulloso, y se abrió la puerta del rencor, pero preferí hacer de mi dolor; letras, creé estacionvespertine y escribí como nunca antes en mi vida. Gracias porque me quito la última venda de mis ojos, esa que me hacia creer que todos son buenos.

Autor: Alejandro S

miércoles, 15 de marzo de 2017

“¡No tengo tiempo!”, Karyna Anguiano

No tengo tiempo para tus pendejadas, para tu falta de querer, para tus puñetadas, para tus berrinches, para que la hagas de pedo, para andar aguantándote tus niñerías.

Me causa un conflicto enorme saber que cuando tuve todo el tiempo del mundo no estabas ahí chingándome que querías hablar conmigo o qué me extrañabas, pero ahora que sabes que estoy ocupada ahí vienes reclamando tiempo y espacio para ti.

Entiende que no eres lo único que tengo en mente, entiende que si me place te mandaré a la verga porque al chile me tienes harta, te quiero pero deja de estar chingando.

¿Por qué te cuesta tanto trabajo dejarme vivir bajo mi tiempo y espacio?

Solías ser una persona a la que yo admiraba, por tener los pies sobre la tierra, que sus ideales sobre la vida eran altos y empataban con mis pensamientos de perfección de cómo se debía de vivir. 

Dicen que entre más se alejan de uno, uno ve los defectos de esa persona… aunque la ames y quieras muchísimo. 

Te diré que me tiene harta que seas tan “superficial”, que te estés volviendo tan “equis” cuando antes tenías en mente cosas interesantes que querías realizar. 

En fin, no te regalaré mi tiempo porque me tienes hasta la madre, no te daré mis palabras porque aún así harás lo que se te de tu puta gana, así que vete y no vengas con que no te dije o yo no sabía. 

“Mi tiempo no se lo regalo a personas con pensamiento mediocre, mi tiempo es para personas que lo saben valorar”.

Autor: Karyna Anguiano

martes, 14 de marzo de 2017

Paciencia, Coco


Tendré paciencia, porque veo un futuro a tu lado, porque sé que venceremos lo que tan difícil nos parece, que saltaremos cada obstáculo y llegaremos juntos a la meta, nuestra meta.

Tendré paciencia porque no voy a rendirme, porque quiero hacerte feliz, y hacer a un lado lo que no es importante, alejar lo que intenta hacernos daño.

Tendré paciencia porque lo mereces, mereces alguien que entienda cada una de tus metas, que te ayude a lograrlas y que a aún viéndote fallar permanezca ahí, a lado tuyo, diciéndote que no te rindas, que sigas adelante, que sabe que puedes y que confía en ti.
Tendré paciencia porque lo que nos espera vencerá todo el dolor que ahora sentimos, porque podremos estar juntos, tomados de la mano, amándonos con intensidad, teniéndonos el uno al otro.

Tendré paciencia porque dos seres que encajan perfectamente merecen la pena, porque existe una sencilla razón que lo resume todo.
Seré paciente, porque te amo.

Autor: Coco

lunes, 13 de marzo de 2017

Me fallé, Michelle Cepeda

Soy una pendeja,
porque me enamoré.
Enloquecí.
Grité.
Lloré.
Salté.

Todo por un hombre que tenía dueña.
Y eso me hace ser una pendeja.

No me hare la víctima,
desde un principio lo supe
pero ¡mierda!

Nunca había mirado
unos ojos como los tuyos, 
una sonrisa tan torcida
y un porte tan excitante.

Nunca había conocido,
un alma tan noble,
alguien tan fuerte,
una esencia tan atrayente.

Hermoso por fuera y más por dentro.

Para mí,
el hombre perfecto.

Y sí,
me aproveché
de tu forma de mirarme y tratarme,
de mi juventud,
de mi extraña forma de ser
y mi inteligencia.

Yo necesitaba
probarte,
besarte,
tocarte,
absorberte,
atraparte.

Y lo logré
pero a la vez fallé.

Había salido con otros hombres antes de ti,
nunca me había enamorado
¿por qué de ti, si lo haría?

Y ahí estuvo el fallo,
en ningún momento contemplé
que tus besos me robarían el aliento,
que tus abrazos me darían calor,
que tu voz tocaría cada fibra de mi ser
y que tus caricias me enchinarían la piel.

Nunca pensé que al estar entre tus brazos
me olvidaría de mí misma,
de mis problemas,
de nuestra mala situación.

Nunca imaginé que al mirar tus ojos me olvidaría
de cómo hablar,
cómo renegar,
cómo respirar...

Pero lo que nunca pasó por mi mente fue que te irías,
que me partirías en dos,
que me destrozarías,
que mi corazón se iría contigo,
que ella sería mejor que yo.

Autor: Michelle Cepeda

viernes, 10 de marzo de 2017

¿Recuerdas?, Hueles a lluvia

¿Recuerdas la primera vez que salimos juntos? 
Después de mucho tiempo de siempre estar dándote pretextos para no salir contigo. 
¡Qué mal estaba! Literal, no sabía lo que me estaba perdiendo… 
Me perdía de todas esas cosas lindas a tu lado, porque me decía a mí misma, ¿cómo para qué salir con él sino estoy interesada? 
Pero al final terminé aceptando tus invitaciones gracias a tu insistencia, he de recalcar que en verdad lo agradezco mucho. Solo así pude conocer realmente a ese muchacho que me fue ganando de a poquito. Podría decirse comenzó a suceder desde nuestra primera salida, en la que me divertí horrores, ya no recordaba la última vez que me habían hecho reír así con anterioridad, tuvimos una excelente química al momento de tratarnos. Al fin había encontrado a alguien que me comprendía, que cada vez se me hacía más interesante. Conforme se iban dando las salidas yo me iba enganchando más, porque contigo el mundo se tornaba diferente, todo era de otro modo, puras risas y diversión. El compartir momentos, las carcajadas juntos por cualquier tontería sin sentido brindándome la vitalidad que me hacia falta, la que me llenaba de alegría. No existe poder humano que me quite la sonrisa tierna, esa que tú me pones. 

Y es que a pesar de mis mil y un intentos en alejarme al pensar que entre tú y yo no podría haber futuro alguno, siempre hay algo que me hace volver a ti. Algo que me dice que eres tú, quien siempre termina buscándome, y por desgracia siempre me encuentra…. No hay manera que te aleje de mí, y no es que no pueda, porque de poder, claro que puedo, solo es cuestión de tener el suficiente valor y proponérmelo, pero es que no quiero, no quiero alejarte de mí, ¿cómo podría? si ya te has vuelvo parte importante de mi vida. Convivir contigo día con día, escucharte, ser tus "buenos días y tus buenas noches"; hacen que mi existencia se vuelva más bonita. Solo tú tienes el poder para que mi corazón pegue un vuelco de emoción, cada que lee ese “Te estoy esperando" cuando vas por mi al trabajo… Me tienes vuelta loca de amor, como una adolescente. Si supieras exactamente todo lo que causas. Y es que siendo realistas ¿quién querría alejar a la persona que vuelve su vida más bonita? Nadie, obvio. Y yo no seré la excepción en ese aspecto, yo lo que quiero es estar contigo, porque estando a tu lado, no me hace falta nada, ni nadie más.

Autor: Hueles a lluvia 

jueves, 9 de marzo de 2017

Cuando no eres la mujer de la que la gente se enamora, Candela Duato

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Y era bastante simple, casi para reírse.

Me han repetido una y otra vez que el amor verdadero debería de ser mi prioridad número uno en la vida. Me he visto condicionada a aceptar y creer que debo experimentar este amor, pero que todavía no estoy lista para ello. Todo con la esperanza de que llegue alguien que me diga las palabras mágicas.

Nunca he experimentado lo que se siente cuando una persona te confiesa su amor eterno. No es que nunca me haya enamorado. Es más, me he enamoré hasta la última fibra de mi ser. Pero nunca nadie se ha enamorado de mí. Nunca me ha pasado que alguien haya hecho algo tan romántico para mí, que haga que tiemble.

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Tal y como explica Harnidh Kaur, la razón por la que esto sucede es bastante simple, casi para reírse: Nadie se ha enamorado de mí porque no soy el tipo de mujer de la que te enamoras.

Soy complicada. No puedes simplemente tomar mi amor y empaparte de él. No, también tú tendrás que ceder, y eso te costará. Puede que decidas marcharte de mi lado porque encontraste a una chica que te satisface en vez de una mujer que te haga pensar.

No soy esa mujer a la que tienes que proteger, porque no soy tan frágil como para romperme. Estoy endurecida. Tengo cicatrices de batalla que quizás se parezcan a las tuyas. Y no me avergüenzo de ellas. Son mías y son parte de mi historia.

Sí, probablemente sea esa mujer que respetas, o esa mujer a la que admiras. O la mujer que te gustaría encontrar en casa cuando llegues del trabajo. La mujer que buscas cuando necesitas fuerza y apoyo, pero no soy la mujer de la que te enamoras. No soy la chica con la que quieres pasar horas simplemente mirándola. Esa chica que es tan delicada, que te dan ganas de pelear contra el mundo por ella. No. Soy fuerte, tozuda y peleona. No voy caminar detrás de ti, voy a caminar contigo. Voy a empujarte tanto -o más- de lo que me empujo a mí misma.

No soy la mujer de la que te enamoras, soy esa mujer a la que aprendes a amar. Y me siento bien con eso, porque sé que, el día que alguien me diga que está enamorado de mí, será real. Será un amor por el que valga la pena luchar.

Y eso es lo que todos merecemos.

Autor: Candela Duato

martes, 7 de marzo de 2017

Yo tuve, Claudia Morales

Yo tuve un príncipe azul
que desteñía en la cama,
un Don Juan que me olvidaba
siete veces por semana.

Una cita que me dio
en el bar de los olvidos,
a la que nunca llegué,
a la que él no habrá ido.

Un ladrón que me robaba
el aliento y la razón,
margaritas que fallaban
y un trébol de cotillón.

Un zapato de cristal,
un ratón y calabazas,
un cuento que andaba mal
(Cenicienta no se casa).
Un infierno con tormentas,
un fuego que se apagaba,
entre el hueco de sus piernas
cuando él lo deseaba.

Un corazón resistente
que se rompió en mil pedazos,
el afán de un improbable,
el más hermoso fracaso.

Una ilusión de los martes
que hasta el miércoles duró,
un noviazgo que empezaba
pero antes se terminó.

Tuve un amante de a ratos
(uno que no sabe amar),
fabricante de mentiras
y excusas para guardar.

Tuve un dios algunas noches
que un día no encontré más,
tuve un deseo hecho hombre
y tuve "nunca" y "jamás".
Tuve todo que perder,
tuve un "tú", un "yo, "los otros",
tuve nada por ganar,
pero me faltó un "nosotros".

Una moneda estropeada,
con la cruz a cada lado,
una suerte mala suerte,
un mañana malogrado.

Un flechazo de ficción
que sólo duró segundos,
un galán de folletín
que pulverizó mi mundo.

Tuve un amor imposible,
un sueño que se frustró.
hijos que nunca vinieron
y un Romeo de cartón.

Yo tenía un paraíso...
y ahora tengo un mal de amor.

Autor: Claudia Morales

lunes, 6 de marzo de 2017

Para el hombre que huyó de mi vida, Iliana Cobian

Un día antes del caos, habías charlado conmigo como siempre, habías dicho un ‘te amo’ de buenas noches, y yo, había caído dormida tranquilamente, imaginándome ser la mujer de tu vida.

No había noche que no repasara mi vida a tu lado, cada minuto lo relacionaba contigo, eras el hombre definitivo para mí.

Suerte la mía aquella mañana donde recibí tu mensaje, porque sí, ni la cara pudiste darme.

En aquel mensaje decías que no podías mas con la relación. "Que yo era una gran mujer, pero no era la tuya; que me deseabas lo mejor", ¿pero qué carajos?, lo mejor eras tú.

Me llené de rabia y tratando de no tirar el celular al piso, junto a todas mis ilusiones, te respondí con el odio que jamás había sentido antes, te dije que no quería saber más de ti, que eras un cobarde, poco hombre, que había dado todo de mí, como nunca antes. Te dije que eras un hombre que no sabía valorar el amor puro que te entregaba, con el cólera apoderándose de mí, en pocas palabras te dije que te fueras a la mierdx.

Lo sabes, ese día maldije tu nombre y a tu futura descendencia, te envié al infierno y deseaba que no regresaras más.

Pero a las horas… en mi interior seguía amándote y me sentía estúpida, ¿cómo voy a amar a quién me desprecia? ¡Soy una idiota! me decía cada que recordaba las veces que te escuchaba decir ‘te amo’. ¿Desde cuándo lo dejaste de sentir y mentías?...
Jamás lo supe. 

Me nuble días, semanas y meses. Me puse gris, me sentí lastimada. Descuide mi aspecto físico, mi pelo era un desastre, como en ese momento sentía que lo era mi vida. Pasaba noches sin dormir, mis ojeras llevaban tu desgraciado nombre, los recuerdos perforaban mi cerebro, sumándole aún la negación de que lo nuestro había terminado.

Viví un infierno cuando te fuiste. Pero ese mismo infierno me cocino un nuevo cuerpo, me desinfecto de los errores que cometí contigo, forjo a una mujer más sabia y sobre todo me hizo entender lo equivocada que vivía por querer aferrarme a quién no quería ser más mi compañero.

Hoy te agradezco, en donde quiera que estés, el que me hayas dejado aquel día, si no lo hubieras hecho, no hubiera conocido lo fuerte que soy, ni hubiera alimentado mis talentos y ser lo que hoy me enorgullece.

Autor: Iliana Cobian

sábado, 4 de marzo de 2017

La princesa busca marido, Jorge Bucay

Había una vez una princesa, que quería encontrar un esposo digno de ella, que la amase verdaderamente. Para lo cual puso una condición: elegiría marido entre todos los que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio donde ella vivía, sin separarse ni un solo día.

Se presentaron centenares, miles de pretendientes a la corona real. Pero claro al primer frío la mitad se fue, cuando empezaron los calores se fue la mitad de la otra mitad, cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida, la mitad de la mitad de la mitad, también se fue. Habían empezado el primero de enero, cuando entró diciembre, empezaron de nuevo los fríos, y solamente quedó un joven. Todos los demás se habían ido, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente éste joven que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado en esa pared y ese muro, esperando pacientemente que pasaran los 365 días.

La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho se quedaba empezó a mirarlo, pensando, que quizás ese hombre la quisiera de verdad. Lo había espiado en Octubre, había pasado frente a él en Noviembre, y en Diciembre, disfrazada de campesina le había dejado un poco de agua y un poco de comida, le había visto los ojos y se había dado cuenta de su mirada sincera.

Entonces le había dicho al rey:

- Padre creo que finalmente vas a tener un casamiento, y que por fin vas a tener nietos, este es el hombre que de verdad me quiere.

El rey se había puesto contento y comenzó a prepararlo todo. La ceremonia, el banquete e incluso, le hizo saber al joven, a través de la guardia, que el primero de Enero, cuando se cumplieran los 365 días, lo esperaba en el palacio porque quería hablar con él. Todo estaba preparado, el pueblo estaba contento, todo el mundo esperaba ansiosamente el primero de Enero. El 31 de Diciembre, el día después de haber pasado las 364 noches y los 365 días allí, el joven se levantó del muro y se marchó. Fue hasta su casa y fue a ver a su madre, y ésta le dijo:

- Hijo querías tanto a la princesa, estuviste allí 364 noches, 365 días y el último día te fuiste. ¿Qué pasó?, ¿No pudiste aguantar un día más?

Y el hijo contestó:

- ¿Sabes madre? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a pesar de eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo hacerlo, no me evitó una sola noche de sufrimiento.

Alguien que no es capaz de evitarte una noche de sufrimiento no merece de mi amor, ¿verdad madre?


Autor: Jorge Bucay

viernes, 3 de marzo de 2017

¿Y tú, cuántos años tienes?, Enric Sánchez

De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no, nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Yo la verdad es que no lo sé. Ni me importa.
Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuántos de ellos hemos vivido.
Yo prefiero decir que tengo:

42 miradas que me han hecho sonreír y un par que me desnudaron el alma.
Tengo 2 “Te quiero” suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante no me quería a mí.
También tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está.
Tengo unos 35 “Lo siento” de los cuales 3 jamás me perdonaron.
Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6.
Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos. Y solos. Y tristes.
Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban.
También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años.
Tengo 10 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 105 sonrisas por compromiso.
Tengo 9 deseos de infancia que nunca cumplí.
Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después.
Tengo unas 5 camas donde me acosté sin querer estar y 1 donde hubiera matado por despertar.
Tengo 5 errores que volvería a cometer y 2 de los que me arrepiento mucho, aunque solo un poco.
Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3.
Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero.
120 conciertos, 350 películas… y no soy capaz de contar las canciones.
Tengo 31 tardes en un parque viendo la vida pasar con mis amigos.
Y 500 tardes más recordándolas unos años después.
Tengo 5 adioses. En dos de ellos nunca quise despedirme en realidad.
Tengo 1 solo Dios el cual nunca me ha fallado.
Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado.
Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.
Y no tengo ni puta idea en cuántos años cabe todo eso.

Autor: Enric Sánchez

jueves, 2 de marzo de 2017

Los lunares de tu espalda, La chica de Alhehí

Tenía la espalda tatuada de lunares, y yo... bueno, yo disfrutaba contándolos durante toda la noche.
Yo jugaba con sus lunares uniéndolos en una línea. 
Ella decía que no era justo tener que encariñarse de gente que más tarde o más temprano va a desaparecer.
Yo la miraba con ternura como si la mujer que me follé anoche hubiera amanecido como una niña pequeña a la que le han quitado su juguete favorito. 
Todo el mundo acaba marchándose, ella decía que cada vez que alguien desaparecía dejaba rastro en su piel y que cada lunar no son más que puntos de las personas que han ido pasando por su vida. 
Ella decía que la vida es una línea y que la línea está hecha de diminutos puntos, como un abrir y cerrar de ojos. 
Yo la miré, y la vi llena de lunares que fui besando uno a uno. Tenía uno justo detrás de la rodilla que con rozarlo le daba la risa. Otro justo debajo del lagrimal del ojo, también tenía uno debajo del pecho. Y tenía otro justo debajo del ombligo, ese aun duele, susurraba mientras lo besaba.
Somos puntos en la vida de algún alguien lleno de lunares.
Ella sabía que todo acaba desapareciendo. Primero duele, para qué vamos a mentir, pero después ves ese lunar que te trae recuerdos, recuerdos de tiempos que en tu memoria parecen presentes y ahí es cuando por fin ves el punto que formará parte de la línea de tu vida. 
Yo acabaré desapareciendo de su vida, y aparecerá un nuevo lunar. No sé cuánto tardará, tal vez un año, tal vez siete o quizá treinta. Pero cuando aparezca en su espalda o en su pequeña cintura solo podré darle las gracias por dejarme formar parte de esos puntos suspensivos.

Autor: La chica de Alhehí, (invictaverba)

miércoles, 1 de marzo de 2017

¿...Y qué tal si me perdono?, Male Capetillo

Me he sentado a tomar un café conmigo misma frente al espejo y me descubrí alzándome la ceja como siempre, entonces me dije a mi misma que ya estuvo bueno de ser tan dura a veces y que deberíamos probar, simplemente, perdonarme... Me perdono por dejarme en último lugar infinidad de veces, me perdono por hacerme pedazos para completar a otros, me perdono por no tener tiempo para mí, me perdono por no hacerme caso y tropezar con el mismo obstáculo una y mil veces, me perdono por poner mi salud como un pendiente y no como una prioridad, me perdono por haber hablado de más, me perdono por haberme callado, me perdono por confundir resignación con tolerancia, me perdono no gastar en mí lo que sin reparo gasto en alguien más que a veces no lo merece, me perdono por mentirme, me perdono por no verme al espejo más seguido, me perdono por no ser más amable conmigo misma, me perdono por no tenerme paciencia ni tener constancia, me perdono por ser tan ruda cuando se trata de mí, me perdono no encajar en un molde, me perdono por no permitirme muchas cosas, me perdono por no disfrutar de otras tantas,

me perdono por no valorar los momentos que valen la pena y darme cuenta muy tarde... ... Mi misma, me dije, debemos aprender a soltar, a dejar ir, a perdonar... Debemos hacer frente común contra el mundo que no está en nuestra contra, simplemente es el mundo y la gente es gente, con lo bueno y con lo malo, a veces solo estamos parados en el camino equivocado con alguien que viene a todo pulmón y nos arrasa sin miramientos... No hay explicaciones ni justificaciones... Es así, sucede... Mi misma, sabes, necesito tu apapacho, tu abrazo, tu complicidad, he aquí el trato... Menos reproches y más amor... Menos revivir el momento y más perdón... ¿Y si me perdono? Ampliamente y de verdad, sin echarme en cara después mi errores, sin pensar en un problema toda la noche, sin sentir un punzada con un recuerdo corrupto cruzándonos la mente... ...¿Y si me perdono mis errores y pasado? Si, me perdono, si me acepto y me corrijo, si me acomodo las piezas si me reseteo la memoria y el corazón... ¡Sí me perdono!

Autor: Male Capetillo Cabrera

viernes, 24 de febrero de 2017

¿Merece la pena seguir luchando por ti o debo dejarte ir?, Karla Galleta

“El día más importante de tu vida, es aquél en que decides que tu vida te pertenece y das la espalda a lo que no es más.”

¡Qué locura es la vida! Se nos va parte de ella tratando siempre de no perder, de no dejar todo aquello que amamos, de no perder lo que consideramos parte de nosotros, de no abandonar proyectos emprendidos aunque en el fondo sintamos que lo que estamos realizando no nos está dando los resultados deseados y no nos está llevando a ningún lado. Al grado de preguntarnos en algunas ocasiones si estamos haciendo lo correcto o sólo estamos perdiendo el tiempo. Si merece la pena continuar o deberíamos abandonar.


Y justo ahí llegué hoy, a esa pregunta que me aprieta el corazón, que me duele hasta el alma: ¿Mereces la pena o debo dejarte ir?
Lo sé, la respuesta es muy clara, pero por algún motivo que ni siquiera sé, me había empeñado en mantener esta relación. Una relación difícil que me ha venido causando más tristeza de alegría, más decepciones y sin sabores que satisfacciones. Muy dentro de mí sé lo que hay que cambiar y lo que hay que dejar ir, sin embargo, el sólo pensar en todos esos cambios me aterraba; sentía miedo y temor de arrepentirme, miedo de ver que al final sólo he perdido mi tiempo, miedo a imaginarme un futuro sin ti, pasando por alto el daño que nos hemos causado, ver que todos los sentimientos que invertí con la firme idea de haber tomado las decisiones correctas terminarán en la basura, y peor aún, miedo a esa angustiante sensación de haber fracasado.

Es por eso que seguía aquí, luchando por ti, luchando por amor una y otra vez como si se tratase de una actitud optimista, evadiendo todo tipo de señales de desinterés de tu parte. Me aferré a consejos y frases creyendo que todo volvería a funcionar, que un buen día los astros se iban a alinear y esa realidad que tanto deseaba, se convertiría en realidad. Pero sólo he conseguido que la realidad me golpee más duro cada vez, y lo último que quiero es convertirme un alguien sumamente obsesiva.

Es cierto que no existen fórmulas, ni recetas mágicas que nos indiquen sin errores cuando debemos abandonar y cuando merece la pena seguir luchando por algo o por alguien, pero el simple hecho de ver todo esto que creímos que era amor, nos está dejando más que pérdidas con dolor y sufrimiento ¡es la primera señal! Es por eso que hoy he decidido esclarecer mis límites mentales para tomar una decisión correcta, y darme cuenta que realmente no merece la pena estar contigo, no merece la pena el sacrificio y las lágrimas, y definitivamente, llego el momento de abandonar esta lucha.

Date cuenta que no es lo mismo tener una relación complicada y estar en una relación con dificultades (problemas surgen a partir de factores externos: dinero, enfermedad, etc.). El luchar una y otra vez por algo así, sólo está absorbiendo mi energía y aunque me duela decirlo, también mi autoestima. Aquí lo más sano es cortar por las buenas, y tomar todo esto como una buena lección, no nada más para mejorar aquellos puntos débiles que afectaron esta relación, sino también para entender que son nuestras malas elecciones la causa principal del porqué muchas veces no nos va bien en el amor.

Si lo analizas bien, no es muy difícil deducir por qué tipo de relación debes luchar por amor hasta el final, ¿verdad? Sin embargo muchos creen que en las complicadas es cuando más se debe persistir, pero cuando vienen las dificultades se rinden más fácilmente. El mundo está al revés. Déjame cambiar eso a partir de ahora y dejemos de luchar por causas perdidas, déjame sanar mi interior.

Y es que si no decido lo mejor para mí, ¿quién lo hará? ¡Nadie! Nadie me puede indicar el momento exacto para abandonar o seguir adelante en una relación complicada, porque nadie me conoce mejor que yo misma. Haber invertido contigo tiempo, esfuerzo y sentimientos, no significa que merezca la pena seguir luchando por algo que no está funcionando, ni significa que seguir esperando resultados vaya a cambiar la situación; así como abandonar tampoco significa fracasar, por el contrario, porque muchas veces abandonar puede ser una manera infalible para no fracasar.

Por último, sólo quiero decirte que luché hasta el final, que di lo mejor de mí y mi amor fue verdadero, pero lo más sensato es esté punto final. Ahora mismo sé que es una de las decisiones más dolorosas que he tomado, pero espero algún día agradecer el haber dicho adiós a tiempo. Porque sólo así podré conservar un buen recuerdo de esta relación…

Tener o no un final feliz depende de dónde decidamos detener la historia.

Autor: Karla Galleta

miércoles, 22 de febrero de 2017

Cuando me amé de verdad, Charles Chaplin

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… ¡saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos…

Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Autor: Charles Chaplin

martes, 21 de febrero de 2017

Lo intentamos aquella vez, Malena

Nos conocimos aquél día y decidimos jamás separarnos, pasaban los días sin pensar en el mañana sin pensar en un futuro entre nosotros dos, nos veíamos lo justo y necesario no nos importaba demasiado si no hablábamos o si no nos veíamos durante una semana, sólo nos importaba cuando hablábamos de vez en cuando si el otro andaba bien y si no lo estaba tampoco nos deteníamos mucho a preguntar por que estaba asi ni nada.

Hasta que nuestras charlas se empezaron a volver más intensas, más largas, más detalladas, o al menos de mi parte era todo eso, durante todos esos días yo te hablaba, todos los días porque sentía la necesidad de saber cómo estabas y si no estabas bien ayudarte, no sólo preguntarte, si estabas bien intentaba que compartieras esa alegria conmigo pero no funcionaba nunca llegaba, hasta pensar yo misma que era demasiado densa.

Así por mucho tiempo siempre era lo mismo, siempre era yo quién sentía algo, hasta que me di cuenta que sentía algo muy fuerte que jamás sentí, no me importaba ser densa porque yo sólo quería saber de vos y que sepas que estaba para todo…

Llegó el día en el cual te dije todo lo que sentía, que ni yo sabía como explicártelo ni sabía qué era, te lo conté por el simple echo de que teníamos una gran amistad. Fue la primera vez que no tuve miedo de expresarme por perder una amistad, porque sabía que eso no iba a pasar.

Vos quisiste de alguna manera alejarme, para que no me enamore, pero ya era tarde…

Ese fue el momento en el que intentamos alejarnos…


Autor: Malena 

sábado, 18 de febrero de 2017

Cuatro leyes de la Espiritualidad, India

En la India se enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad":

La primera dice: "La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. 



La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo. 

La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará. 

Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegó a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado".

Autor: I just wonder about life